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Buenas historias vs. buenas madres

En mi casa, la de mis padres digo, no había libros ni costumbre de leer. Mi madre sabía por lo justo; y escribir, pues bueno, para dejarle notas a mi padre y cosas así ("me ido a misa", pongamos por caso). Mi padre sabe más, pero por lo general no le da por ahí.

Sin embargo, tanto mi hermano como yo "salimos" buenos lectores. Sin que nadie nos animara, sino más bien al contrario: "¡Hija mía, no leas tanto, que se te van a volver los sesos agua!", me oí decir infinidad de veces. Hubo un tiempo en que comía yo sola, porque mi madre esperaba a mi padre, que salía del taller casi a la hora en que yo me volvía a la escuela, y mi hermano ya se había bajado a estudiar a Zaragoza; y cada día el brazo de mi madre me pasaba por encima de la cabeza para quitarme el libro que yo tenía apoyado entre el plato, el vaso y la botella de gaseosa. "¡Joder con los libros, ya!".

Yo leía sin orden ni concierto. Leía todo lo que caía en mis manos: los tebeos de mi hermano ("La Masa", "Los cuatro fantásticos", "El Doctor Extraño", "El Príncipe Valiente", los Mortadelos...), los cuentos de niñas, las fotonovelas de mi prima Carmen, la biografía de Genoveva de Brabante... Cuando abrieron la biblioteca de mi pueblo, el primer libro que me cogí fue "Dumbo", y el siguiente, uno muy antiguo sobre mitología griega del que todavía recuerdo la impresión que me causó saber que Minerva había nacido de la cabeza de su padre, tras un hachazo que le propinó Vulcano.

Luego me volví más selectiva, claro. Y me atraparon sólo las buenas historias.

Pero ya no puedo abandonarme a la lectura de un libro. En general, por falta de tiempo; pero ni siquiera cuando se supone que, con los chicos dormidos, ha llegado "mi momento": si una historia me engancha, me cuesta un mundo volver a la vida real y desprecio inconscientemente cualquier interrupción. Julia puede toser, por ejemplo, y yo hacerme la remolona: pienso, en una especie de segundo plano, que se le va a pasar la tos enseguida, invento excusas peregrinas para no levantarme y ponerme a hacer alguna de las cosas que pueden ayudar a mitigar esa tos.

Y eso de que hay que dar ejemplo a los niños leyendo... Bueno. A mí no me pasa como a los padres de los anuncios. Si mis hijos me ven con un libro en la mano, ni por pienso se les ocurre coger a ellos otro. "Mama, deja el libro, no leas, va, ven a jugar...". Sólo les falta decirme, como me decía mi madre, "...que se te van a volver los sesos agua".

¿Y si les pongo la tele, y así me dejan leer un rato? Bfffff...

Nos dicen constantemente que hay que leer, nos afean las estadísticas nuestros bajos niveles lectores, se hacen campañas para fomentarnos el vicio... pero yo, que lo tengo bien arraigado y que no hace falta que me animen, tengo que desistir de hacerlo, o leer casi clandestinamente, a saltos, o al menos mantenerme alerta y nunca dejarme arrebatar.

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7 comentarios

Inde -

Mamen: no, si lo de la tele ya lo hacen ellos por su cuenta; pero que no, que no, que no me dejan leer. Me pasa como a LaMima, que los mandaría a... cuando me acosan(cosa que hacen todo el rato; de hecho, no es que los mandaría, es que los mando).

Recuerdo que alguien dijo, cuando nació mi crío, que los niños, en realidad, no necesitan mucho: que los alimentes, los vistas, los cuides un poco, les des cariñicos. El problema viene cuando tú quieres o tienes que hacer algo al margen de ellos... ¡halt! Ahí viene lo imposible.

Santi, ya me parecía a mí que tú eras un "león"... y claro que sí, hijo, yo creo que con eso se nace, y chispún.

Harry, yo es que soy muy descreída para todo, así que imagínese usté lo que opino de las campañas institucionales y su eficacia. Y lo del sentido de la contradicción puede que también obrara algo en mi caso, ¿eh?

Mima, ya me acordé de ti mientras escribía, ya: y de tus 16 horas de tren a Gijón, de aquel acontecimiento.

Yahuan, lo del tiempo es un verdadero problema, siempre hay mil cosas que hacer. De mayor quiero ser rentista...

Un abrazo y feliz navidad a tutiplén.

Yahuan -

Leer es el arte de la paciencia, entre otras muchas cosas, claro.

Leer es un deleite, y aun con eso hay confusión, hay quien cree que es aburrido, hay quien cree que debería ser una obligación, hay quien cree que es malo,...

Ay si tuviéramos un poco más de tiempo...

Feliz Navidad

Fernando -

un beso fuerte y muchos kilos de felicidad...
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Santi -

Mi abuela tenía la costumbre de esparcir hojas de periódico por el suelo después de fregar. A los seis años, cuando un titular llamaba mi atención me agachaba a leerlo. La yaya siempre decía "este chico, todo el día está leyendo en el suelo". Tuve la suerte de leer El Papus y La Codorniz, muchos Mortadelos y casi todo lo que caía en mis manos. Mi hermana tuvo las mismas posibilidades y apenas lee. Sin embargo, ella tiene mucha más coordinación y más facilidad para los deportes.
La lectura, como el orden, como las manías, va con las personas. Por suerte, parece ser hereditario.

laMima -

Querida mía, ¡no sabes como suscribo este post!. Es que me has leído la experiencia (salvo por los tebeícos que tu ya tenías en casa, que como no tengo hermano mayor nanay. Yo digo siempre que mientras comía me leía las etiquetas de las botellas de vino de mi padre)y el presente.
En mi caso, en cuanto abro el libro tengo a 3 petardos pegados a mí con infinitas preguntas que hacerme, o solicitándome para cualquier chuminada...la cosa es no dejarme pensar.
Tiene razón Harry, no hay que obligar a leer. Yo creo de todas formas que hay un tipo de libro para cada uno y lo bonito es encontrarlo.
Quizá mi Daniel no lea nunca tanto como yo pero este verano me sorprendió devorando un libro en el coche, de vuelta de vacaciones. Le había enganchado "y eso que por el título no pensaba yo mami".. ahí está la cosa. Y no es fácil.
A Ainhoa le da ahora por acostarse solica con un cuento(cosa que yo no hago): le gusta ojearlo a su aire unos minutos, luego apaga la luz y a dormir.
¿Será el preludio de buena lectora?..veremos.
PD Cuando me engancha un libro y me interrumpen una y otra vez yo los mandaría a ....

Harry Sonfór -

Oiga, Inde, yo soy de la idea de que la lectura es buena para la gente que disfruta leyendo y mala para la gente que no lo disfruta. Me explico, que a veces me ha venido alguien y me ha dicho «Ay, cómo me gustaría tener ese vicio de leer que tiene usted» y yo le digo que ni lo intenten, si tanto les cuesta. Como promotor de la lectura no me van a contratar. Eso de promocionar la lectura como algo saludable me produce la misma sensación que cuando me dicen que el sexo es un ejercicio estupendo igual o mejor que la gimnasia sueca y el pilates juntos. No puede ser. Algo malo tiene que tener. Se pierde vista y a veces se pierde el tiempo (leyendo, digo). Ahora agradezco que mis padres tampoco vieran bien que leyera tanto y sin parar. Si me hubieran acostumbrado a la lectura como algo sano, para mí que ahora no leería. Miau. Ya le digo que no.

Mamen -

"¿Y si les pongo la tele y me dejan leer un rato?" y ¿por qué no? jajaja Si fuera todos los días a todas horas... pero por darte de vez en cuando el gusto de disfrutar con tus historias? Sin remordimientos.
Los hijos pequeños atrapan casi todo de nosotras, pero ya verás que eso se acaba más pronto de lo que te puedas imaginar...y luego todo el tiempo es tuyo, y volverás a disfrutar horas y horas de tus lecturas...
Un abrazo
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