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Fordlandia

Hace unos meses, buscando documentación para unas colaboraciones que me pidieron para el catálogo del Acuario Fluvial, descubrí la historia de Fordlandia, una ciudad industrial fundada en mitad de la selva amazónica por Henry Ford y abandonada al poco tiempo porque económicamente fue un fracaso.

Fordlandia fue consecuencia y epígono de la "fiebre del caucho" que se produjo en la zona de Manaos a finales del siglo XIX. Cuando se descubrieron las propiedades del caucho con su vulcanización, y muy especialmente desde que en 1888 John Dunlop inventó su primer neumático, la demanda de este material, que se obtiene (entre algunas otras especies) de la Hevea brasiliensis, se incrementó de tal forma que miles de buscadores de caucho se instalaron en la Amazonia y comenzaron a extraerlo y exportarlo por miles de toneladas.

En pocos años, Manaos se convirtió en una de las ciudades más ricas del mundo, exótica y lujosa en mitad de la selva. Su emblema sigue siendo, hasta hoy, su célebre Teatro de la Ópera, un establecimiento de 1.600 localidades, con grandes salones de baile cuajados de espejos y cortinajes y suelos de maderas nobles taraceadas, en un lugar que dista 1.500 de cualquier otra ciudad. Quien haya visto Fitzcarraldo habrá recreado enseguida esta historia épica y surrealista.

Aquella desmesura, aquel caudal de dinero que fluía en forma de barcos repletos de caucho hacia el mundo "civilizado", llevó al fabricante de automóviles Henry Ford a crear su propia ciudad en la selva, Fordlandia, como forma de optimizar la producción del caucho y abaratar costes.

Yo conocí esta historia en el libro Ríos del mundo (Barcelona, 2006), escrita por Paolo Novaresio:

"En el año 1924, Henri Ford, el magnate de la industria automovilística, invirtió millones de dólares para poner en marcha una plantación de árboles de caucho cerca del río Tapajos, aguas arriba de Santarem; allí, en pocos meses aparecieron de la nada dos nuevas ciudades, Fordlandia y Belterra, dotadas de luz eléctrica, hospitales y modernas infraestructuras. La empresa fracasó porque, sorprendentemente, la hevea, que crece de forma espontánea en toda la cuenca del Amazonas, no logró crecer en las fértiles tierras de Tapajos. La misma suerte han corrido otros intentos más recientes: hace unos veinte años, un empresario norteamericano dedicó enormes medios a un proyecto de silvicultura cerca del río Jari, en las proximidades del delta del Amazonas. La fábrica y la central eléctrica, construidas en otro lugar y transportadas completas al lugar de la explotación, permanecen abandonadas a la espera de que alguien les dé una nueva utilización. Los bosques de la Amazonía son un cementerio de ilusiones...".

También influyó mucho en el triste final de Fordlandia el hecho de que la iniciativa de Ford llegase tarde: para 1924 ya se había iniciado el declive del caucho amazónico, pues resultaba más rentable extraerlo de las plantaciones de los países orientales. Y poco después vendría el caucho sintético.

Fordlandia fue abandonada en los años 40. Sólo estuvo habitada dos décadas. Hoy todavía se mantienen en pie sus casas coloniales, su hospital, su iglesia blanca... como una pura fantasmagoría occidental en mitad de la selva.

 

Las fotos son de Dalbergaria (aquí), Juan Freire (aquí) y Bárbara Carneiro (aquí). En Flickr hay muchas otras.

Y más información sobre Fordlandia, aquí y aquí.

 

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12 comentarios

Inde -

Tupendo, Sónfor. Ya se me ha despertao la mano de dar collejas, que la tenía dormida en los últimos tiempos...

Ayssss!

Harry Sonfór -

Mire, que ahora he decidido que no quiero escribir sobre la ciudad de Circa, que ahora quiero escribir sobre otra cosa (así, ve, empezamos mal, que lo de los libros corales suele acabar a sillazos).

Inde -

¿Daremos vino? ¿Y algo de picar?...

Va, Sónfor: usted hace Circa, yo la hidroeléctrica de New Marte, Patri el Cabárceno de Gabón, a Marta Nómada le adjudicamos Fordlandia, y 39 Escalones hace el Vaticano de Costa de Marfil. ¿Con cinco sitios es suficiente o proponemos media docenica más?

¡Que será muy chulo!

Harry Sonfór -

Venga va, yo quiero hacer el capítulo sobre la ciudad de Circa. ¿Tenemos ya editor? ¿Dónde se hace la presentación? ¿Van los medios?

Inde -

Pues junto al Lago Chad, ése que desaparece a mayor velocidad que el Mar de Aral incluso, los nigerianos levantaron una megacentral hidroeléctrica para bombear agua del lago... que jamás llegó ni a entrar en servicio porque para cuando la terminaron, el agua se les había ido a hacer puñetas de allí... La central se llama "New Marte". Y marciana ya es, desde luego.

Chicos, ¿por qué no hacemos un libro con las historias de todos estos lugares raros? Quedaría genial...
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39escalones -

Pues la que montó Klaus Kinski en el rodaje de Fitzcarraldo (y en los demás, me atrevo a añadir) también da para epopeyas, épicas y demás. Vamos, que no devastó la selva él solito porque los hados no quisieron...
Hay otras Fordlandias por ahí, seguro. Sin ir más lejos, un alto dignatario de Costa de Marfil levantó en medio de la selva una réplica de la Basílica de San Pedro de Roma. Tremenda.
Besos

patri -

Creo que hay más Fordlandias perdidas por esos países de Dios (que dice mi abuela). Lástima que a esta nadie la haya rescatado como a la que conocimos en Gabón cuando visitamos a mis padres. Se trataba del campamento (con club social y todo) que una compañía minera había instalado en medio de la selva para extraer un mineral carísimo, el mineral se acabó y todos se fueron, pero se han reutilizado las instalaciones como en un Cabárceno a la africana, en plan reserva de animales y con un área para reintegración de chimpancés y todo(Parc La Lékédi). Te alojabas en las casas de los jefazos, por la carretera todavía quedaban unos rieles colgantes para llevar el mineral, y el desayuno y la comida lo servían en el antiguo club con piscina y todo. Ah! también había unas lagunas para la cría de la Tilapia (que te servían rebozada en el almuerzo). Gabón no es un país turístico y puede que todo ese esfuerzo de recuperación no llegue muy lejos, pero a mí me pareció una chulada. Besos

Entrenomadas -

Conocía la historia y sigue pareciéndome sorprendente.

Otro beso,

M

Mónica -

Hola,

perdón por poner esto aquí, puede borrarlo una vez leído.

Solo quería que supiera de la existencia del directorio de blogs href="http://directorio-de-blogs.net">directorio-de-blogs.net, donde usted puede dar a conocer su blog totalmente gratis.

Saludos,
Mónica

laMima -

Mira que somos a veces pretenciosos ¿eh?...crear una ciudad con tu nombre en medio de la selva.
Harry, si hay internés podría ser un sitio genial y te prometo que "usaré mis contactos en Antena Aragón" para que te visiten los de Aragoneses por el mundo. For supuesto.
Besos de martes.
PD ¡Ay Fitzcarraldo! ¿sabes? esa peli me recuerda siempre a Joaquín.

Harry Sonfór -

Yummy! quiero irme a vivir a Forlandia. ¿ha dicho que casi no tendré vecinos? Quiero irme a vivir a Forlandia. ¿Sabe si allí llega el ADSL? ¿Usted cree que si voy allí me sacarán en Aragoneses por el mundo?
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