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Qué hacer con la escuela

Hace ya una semana que, en el cole de mis hijos (puedo hablar en plural, puesto que la pequeña ya tiene plaza allí para empezar en septiembre), llegué, o llegamos, al momento en que rebosó el vaso con la última gota (aunque, a decir verdad, el episodio fue tan violento y tan irracional que más que una gota habría que decir que fue un chorro). Tenía ganas de hablar de esto desde entonces, pero no lo hice porque estaba demasiado alterada. Ahora creo que puedo abordar el asunto de una manera más tranquila.

Llevamos un par de cursos difíciles por causa de unos cuantos pequeñuelos (estamos hablando de edades entre cuatro y cinco años) que están haciendo del abuso y la violencia su temprana seña de identidad, y que causan verdaderos problemas a otros niños. No los voy a detallar, y ni siquiera confío mucho en que los lectores de este blog puedan hacerse una idea de lo que se trata. Acabo de decirlo: son críos de cuatro y cinco años, de modo que lo inmediato, y lo más natural, es pensar "bueno, no puede ser muy terrible".

Obviamente, no se trata de episodios de palizas grabadas con un móvil ni de nada parecido; pero sí de cosas graves. Y, desde luego, si no se pone coto ahora a la situación, está claro que de aquí a unos años habremos pasado a problemas mayores. Si eso llegase a ocurrir, ya no deberíamos pararnos a reflexionar, sino que deberían llevarnos a todos a galeras, o ponernos a tirar de un carro.

Varios padres estamos que no sabemos qué hacer. El director del cole es un tío majísimo, pero quizá por falta de carácter, quizá porque no acaba de creerse del todo lo que le contamos, quizá porque no está en su mano hacer gran cosa, el caso es que hace mucho que arrastramos esta situación y no se nota mejora. La inspección se ha puesto en contacto (¡ahora!) con él, pero ha restringido de cuajo la relación con los padres, de un modo que nos hizo sentirnos tratados como menores de edad, por decirlo de forma suave.

Tras el inconcebible episodio vivido la semana pasada, al que aludía al principio, la reacción inmediata de varios padres fue: "Hay que sacar a nuestros hijos de aquí". Se nos podrá decir (de hecho, se nos dijo) que no podemos tomar una determinación así por un calentón, por muy desagradable que fuera el incidente vivido, que lo fue. Pero decir eso es hablar a la ligera, sin tener en cuenta lo que también he dicho al principio, y es que no fue más que la gota que colmó el vaso de una situación que ya no queremos aguantar más. Esa reacción lo que evidencia es un problema de fondo, y es que hemos perdido la confianza en el colegio. Eso sí que es grave. Yo me imagino el momento de dejar a mi pequeña de tres años en la puerta de ese colegio, en septiembre, y siento escalofríos. Pienso en el mayor, que en septiembre inicia primaria, adentrándose a la vez en el recreo de los mayores, donde están los hermanos grandes de estos que hasta ahora han estado puteándolo a él y a su compañeros (y de quienes han aprendido esos comportamientos), y lo mismo.

Eso no puede ser. No puedo dejar a mis hijos en el colegio muerta de miedo. Eso es, insisto, muy grave.

Soy consciente de la situación difícil, a todos los niveles, que viven los maestros y los equipos directivos de las escuelas. Sé, porque lo vivo, lo veo cada día, que hacemos responsable de todo a la educación, que queremos que la escuela arregle todos los problemas de nuestra sociedad, pero que no damos autoridad a quienes en ella trabajan, si no se la negamos de muy malas maneras. Pero tampoco los padres estamos en una situación mucho mejor: o bien se nos dice que descuidamos a nuestros hijos, o bien se nos acusa de que los sobreprotegemos, y generalmente también se nos echa la culpa de todo...

Estos días he estado más tranquila porque mi crío agarró una bronquitis y llevamos toda la semana en casa. No sé qué pasará el lunes. Apenas he hablado con los padres. Pero una se me va, y otra se me viene. El problema sigue ahí y es doble: mis hijos, la escuela. La escuela pública, sobre todo.

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8 comentarios

Inde -

¿Qué?

anónimo -

¡¡¡¡¡apología de la violencia!!!!!!!!

Mamen -

Hola.
Sé de cerca el caso de la compañera que le clavaron las tijeras en Tauste, y conozco el tema de la "violencia" en los niños de cinco años, la superprotección de los padres, la dejadez de los maestros y de la tiranía de los hijos...Tienes todo el derecho del mundo a cambiar a tus hijos de colegio. Son tus hijos y no puedes dejarlos por la mañana preocupada no sólo si son felices, sino por si estarán bien fisicamente, por muy público que sea.
Si crees que es la gota que colma el vaso y desde el centro no pueden o no quieren hacer más, yo lo tendría muy claro.
Suerte y un abrazo.

Juan -

Pertenezco (creo que pertenecemos) a una generación en la que el sistema pedagógico se basaba frecuentemente en el palo. Yo estudié en Escolapios y me dieron hostias hasta en el carnet de identidad. Luego cuando llegaba a casa y lo contaba mi padre me volvía a dar por si acaso. Evidentemente, hemos crecido detestando estos métodos pero cada vez que nos volvemos a juntar los amigos (antiguos niños caneados y hoy padres de futuros niños caneados), llegamos a la conclusión de que ni tanto ni tan poco. Creo que los padres nos hemos excedido en la hiperprotección a nuestros hijos (seguramente como reacción a lo que en su día pasamos nosotros), y está claro que nos hemos pasado tres pueblos y hemos dejado indefensos a los profesores. Todos hemos contribuído a este estado de tiranía de los niños, que en el fondo quizá es una actitud de nuevos ricos. Todo mi apoyo Mari.
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SantIP -

Un día me encontré a un amigo que lo estaba pasando muy mal, él y su mujer, con este asunto.
Lo que más me sorprendió fue que su hija llevaba desde los cinco años soportando el acoso.
Y yo pensaba en mi hija, de cinco años y en sus compañeros de clase. Y pensaba que, de momento, hemos tenido mucha suerte.
También me acordé de haber tirado por los suelos al macarra de la clase (en primero).
A veces te planteas si es cierto que la violencia no es la mejor solución.
Besos, Inde, Quinito tiene en quien fijarse para "pelear".

laMima -

Está claro que tenemos un problema muy serio con este asunto y que continuamos sin terminar de dar la cara.
En vuestro caso concreto la actitud de la dirección del colegio y de inspección no tiene nombre lo mires por donde lo mires.
Una acaba por cuestionarse para quien se trabaja realmente en los colegios públicos y por que en materias importantes se ningunea el papel de los padres tan reclamado en otros momentos. No lo entiendo.
No voy a generalizar porque sería injusta pero veo que, como yo, os habéis encontrado con una dejadez y un funcionariado salvaje (en el peor de los sentidos)...¿o estamos hablando de otra cosa?, no se que pensar.
Que pena.

elToño -

En tu pueblo y el mio (no es Orihuela), hace unos meses una niña de nueve años, le clavó unas tijeras a una profesora en un brazo, produciendole heridas de gravedad. No sé en que acabó el asunto pero me parece de lo más preocupante.

jio -

mi docencia se sitúa en torno a la eso y el bachiller, pero he visto o he seguido unos casos.... buffffff.... y por compañeros míos.... desde casos de palizas en casa, en clase, las drogas....

también lo que veo en muchos casos es que una vez se llega a cierto funcionariado muchos "responsables" evitan problemas de todo tipo, ellos ya están seguros en sus puestos, también es una actitud que se adopta porque el estado tampoco dota de soluciones eficaces a los profesores, y los padres, que también los hay de todo tipo como en botica, hacen que la situación escolar en españa esté en una situación realmente alarmante. y por lo que te leo cada vez más temprano. bueno, podríamos hablar ratico y ratico, pero de la teoría a la praxis...

ainsss inde. ánimo, ya queda poco para que termine este curso y seguro que tomas soluciones.

un besico.
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