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El blog de Juan Gavasa

Los amigos cercanos, como LaMima, saben bien que, cuando les anuncio que me estoy currando un post bien currado, es garantía de que pa días hay café. Esto es, de que ese post corre el riesgo de no ser escrito jamás, o casi. En mi ordenador hay una carpeta "Para Inde" llena de documentación sobre historias como la recuperación de pueblos abandonados, Tiermas, la reversión de Saqués, la supuesta "Casa de Barcelona" o la figura de Don Sebastián de Morra, que no es que exactamente duerman el sueño de los justos, porque las mantengo activas y engrosándose, pero que, conforme van creciendo, me da como pánico asumir.

Algunos otros temas no necesitan documentación, pero sí tiempo y una cabeza despejada de zarandajas. Son esos que dices: este tengo que hacerlo bien, no puedo despacharlo con un post de compromiso, hecho a bote pronto y sin pensar. Esa especie de respeto al tema, de prurito por esmerarse al máximo, hacen que sean historias, finalmente, más maltratadas que las "corrientes", puesto que ni siquiera las llegas a escribir.

A este último grupo corresponde el post que yo quería hacer sobre el blog de Juan Gavasa. Ese tenía que ser cojonudo. Primero, porque adoro a Juan: la admiración que desde hace años tengo por su trabajo se vio fortalecida --a más, a más, que dirían los catalanes-- con un cariño inquebrantable desde que asumió la edición del libro de Jánovas; y ello por dos motivos: uno, por el mero hecho de haberse animado a hacerlo a sabiendas de que el riesgo era grande, puesto que se trataba de una segunda edición, y era de suponer que quienes más interesados estuvieran por el tema habrían comprado ya el libro en la primera, pero dijo que sí porque la historia le llegaba al alma; y, dos, porque lo hizo con un amor y un mimo (él y toda la gente de Pirineum) que convirtió en una verdadera delicia aquel empeño de ver de nuevo el libro en la calle. Como resultado, ese libro, para orgullo suyo más que mío, está prácticamente agotado.

Bueno, ése era el primer motivo. El segundo es que su blog me conmueve un día sí y otro también. Yo voy leyendo los posts y me atabalo, me siento pequeñica, me parece una marcianada recomendároslo como si yo fuera su madrina, que ya me gustaría a mí tener esa categoría.

Pero ahora sí puedo hacerlo porque he visto que son ya varios blogs amigos (el de Antón, el de Jorjón, el de LaMima) los que han hecho, con toda naturalidad y sin comerse el tarro de una manera tan boba como yo, lo que había que hacer: enlazar, simple y llanamente, uno u otro de sus posts, da igual cuáles porque todos son una delicia. Para mí, que me descubro tan desencantada de mil cosas estas últimas semanas, se están convirtiendo además en un directo recordatorio de que hay otras mil, y mil más, que contrarrestan con ventaja ese desencanto.

Tarde, pues, porque el blog ya no es nuevo ni apunta posibilidades, sino que nos regala un trabajo y un ritmo sólidos, le dedico este post que no puede ser ni de bienvenida a la blogosfera, puesto que con sus reales y su talento está ya en ella surtiendo desde hace semanas, ni ese texto cojonudo que querría haberle hecho por todo lo que va dicho; pero que, al menos, es un abrazo largo, que recorre todos los kilómetros que hay desde la calle Predicadores de Zaragoza hasta la del Carmen de Jaca.

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2 comentarios

Juan -

Gracias Mari. ¡Me has conmovido con el post! Desde hace algunos meses mi rutina matinal ha cambiado y ya no leo las ediciones digitales de la prensa sino los blogs que más me iluminan. El tuyo es uno de ellos. Hoy lo he abierto y he visto este texto tan hermoso y sincero que me ha sonrojado. Te aprecio un montón y desde que te conocí en aquella aventura literaria con Marcuello hace ocho años (Frágiles fósiles)siempre he aprendido de tu trabajo, tus sugerencias y aportaciones. No sabes cuántas veces hemos echado mano de tus consejos para maquetar nuestros libros, cuántas veces hemos dicho: ¡ojo, que Mari decía que esto no quedaba bien así...".
No exagero al decir que a ti te debemos un pedazo de nuestra experiencia editorial. Y a ti te debemos el inmenso placer de haber podido reeditar "Jánovas, víctimas de un pantano de papel". Ver el sello de Pirineum en ese libro es un verdadero orgullo.
Un abrazo muy fuerte desde la calle del Carmen.
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laMIma -

Yo le he descubierto hace bien poquito, a través del blog de Jorge. Me encanta, es difícil no rendirse si señora.
Que bueno encontrar páginas así.
Pero sepas que venir a esta casa es también cosa buena, ¡vaya que sí!: con colmillo o sin él. En serio.
Y te lo pienso decir clarito en el evento de hoy.(¡!)
Besos mil.
PD Lo de D. Sebastián de Morra lo tienes que retomar en breve. Tengo deberes para tí.
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