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Urbanita vs. paleto, o viceversa

Urbanita vs. paleto, o viceversa

Me he pasado la vida defendiendo a la gente de pueblo frente a los comentarios estúpidos de la gente de ciudad que hace la gracia con el tópico del paleto. Me he cansado de decir lo obvio: que no se es más tonto ni más listo por nacer aquí o allá, que el grado de inteligencia no lo marca el haber nacido en un lugar donde viven mil personas o un millón; y que eso quizá en otros tiempos pudo suponer una diferencia por la dificultad que el hecho vivir en un pueblo suponía para acceder a la educación o a la cultura, pero que hace ya muchos años que esas dificultades y esas diferencias dejaron de existir.

Es más, solía recordar a los simpáticos comentaristas del paletismo lo que le he oído decir muchas veces a Marta Canalizo, la mujer de Eliseo Bayo: "Busca nombres de personas de relevancia universal que hayan nacido en una ciudad; y ahora, búscalos que hayan nacido en un pueblo: la inmensa inmensa inmensa mayoría de los genios, de las personas verdaderamente brillantes, han sido de pueblo".

Bueno, pues resulta que ahora me toca defenderme del extendidísimo tópico que entre la gente de pueblo identifica al que vive en la ciudad con el urbanita alienado y agilipollao. Sobre todo, en lo que se refiere a los niños: por el mero hecho de criarse en una ciudad, se supone que un niño es más tonto que el lo hace en un pueblo...

Ni los de pueblo somos clones de Paco Martínez Soria, ni llevamos la boina calada hasta las cejas, ni nos pasamos la vida con la cesta de los pollos colgada del brazo; ni los que vivimos en la ciudad nos pasamos la vida en un atasco yendo de centro comercial en centro comercial, ni lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos "pollo" es un pollo a l'ast. Excepción hecha de los pueblos muy pequeños, los niños llevan prácticamente la misma vida en un pueblo que en una ciudad. La tele está en todos los hogares y me temo que la media de horas que pasa una familia delante de ella no presenta diferencias notables entre el ámbito rural y el urbano.

Pertenezco a una generación para la que, en la adolescencia, la ciudad era la única opción si se aspiraba a dedicarse a determinados tipos de profesiones. En mi época, trabajar en algo relacionado con las letras era casi imposible en un pueblo (sin "casi" en el mío); de ahí que, al terminar la carrera, tuviera que quedarme en Zaragoza. No obstante, hasta hace pocos años hubiera preferido vivir en mi pueblo. Ahora ya me he acostumbrado a vivir aquí: más de dos décadas me ha costado, pero por fin he llegado a considerar esta ciudad mi hogar.

Hoy, afortunadamente, vivir en un lugar u otro ha dejado de ser determinante para poder ejercer casi todas las profesiones. Pero, como siempre, pasamos de un extremo al otro: de mitificar la ciudad a despreciarla; de despreciar el pueblo a mitificarlo...

Y yo, sin dejar de ser la misma persona, he pasado de ser una paleta de pueblo a una urbanita agilipollada. Vive dios que no lo entiendo.

[La foto, de la película "El turismo es un gran invento", viene la página dedicada al popular actor turiasonense, aquí.]

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14 comentarios

Anónimo -

yo no me considero un urbanita,pero he vivido algun tiempo en un pueblo pequeño, y me he quedado espantado del salvajismo que se respira en estos sitios,de la falta de respeto por las personas y por su intimidad,de la cultura de la ignorancia y de la envidia,del embrutecimiento consentido,de la xenofobia y el racismo,hay que respetar a los demas,es algo principal,es a raiz de aqui donde se empieza a ser persona y se deja de ser animal.

Anónimo -

a

Fernando -

Pues si, yo también soy de ciudad, mis padres nacieron ambos ya en Zaragoza, y no había casa de abuelos en pueblo por ninguna de las dos familias.

Tampoco he sido de centro. Llegué al barrio de Casablanca ,en concreto a una de sus primeras urbanizaciones de bloques, cuando no todo estaba acotado y aún había posibilidad de bajar al Huerva a coger moras o a las acequias a ver las sanguijuelas. O al campo de abajo a coger maíz para usarlo de munición de tirachinas en las "guerras" contra los chicos de otras urbanizaciones. El dominio "bicicletable" iba desde el parque de atracciones a Cuarte, y por el canal, hasta donde dieran las piernas... si, mi infancia fue poco urbana, a pesar de todo.

Pero en los pueblos (en los de mi familia y en los de la de Carmen), yo soy de ciudad. Y me dicen "tu esto no lo entiendes, que eres de ciudad" muchas veces. Y entonces mi opinión ya no vale. Y entonces si que me cabreo...

inde -

Es curioso, no sois los primeros a los que "oigo" contar que de niños echaban de menos tener un pueblo... Quizá es posible que lo mejor sea eso: conocer las dos realidades, disfrutar de las ventajas que ofrece lo uno y lo otro.

Santi, cuánto malegro de vete puaquí, jomío.

Diego de Rivas -

A Marta, mi querida Entrenómada.

Me alegro saber que gracias a los vecinos, a tu padre pudiste disfrutar del ambiente del campo o pueblo, que es único por cierto.

Kisses,

Entrenómadas -

Yo soy un caso raro, toda mi familia es de Zaragoza, así que en el colegio y en mi barrio "La Almozara" todos me decían pobreta, no tiene pueblo donde pasar las fiestas y vacaciones. Por suerte, a mi hermano y a mi nos llevaban los vecinos a las fiestas de sus pueblo. De esa forma el "defecto" de ser muy de ciudad se paliaba gracias a los fines de semana con ellos.
Y así toda la vida. Yo queriendo ser de pueblo, pero nada.
Mi padre solía alquilar una casa durante dos meses en verano y nos dejaba a los primos y a nosotros allí. Ahora lo llaman "turismo rual", entonces era muy barato, ahora es prohibitivo.
Bueno, esta es la historia de
To BE or no To be de pueblo o de ciudad.

Besos,

SantIP -

Siempre me penó no poder ir en verano al "pueblo de los agüelos". Envidiaba corrales y ribazos, cuqueras y arañazos.
Luego viví en pueblos, las vacas pasaban por la calle, el tractor aparcaba en la plaza para tomarse un "regüelto" (el tractorista, claro).
Y volví al pueblo grande, a esta ciudad (la amo, la odio).
Y en todas partes la gente es igual, con su pizca de egoísmo, de gramática parda, de afabilidad, de generosidad inesperada y de ganicas de bronca y ganicas de querer.
No dejamos de ser animalicos, aunque rebocemos nuestros instintos con perífrasis y circunloquios.
Sigo siendo de donde como, sea salón o tabuco. Y, lo más importante, soy capaz de adaptarme a esas circunstancias. Y, eso también es ser culto, sin necesidad de estudios.
Me he perdido, como siempre, a yo lo que me gusta es l'acento tuyo, que te se nota d'ande eres.
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Diego de Rivas -

Me encanta, otra vez más, Inde tus reflexiones, cómo escribes y porque sabes sacar lo positivo de cada experiencia. ES una virtud la tuya. Sí, querida amiga.

En mi caso, mis familias (la de mi padre y madre) son urbanitas desde hace ya siglos. Es verdad, no te miento.

Dicho esto, nuestros orígenes están en el campo, y es allí dónde me refugio cuando me quiero re encontrar con mis orígenes, con mi pasado, con mis primos (de mi madre somos 53 primos hermanos), con mi infancia.

El pueblo, el campo para mí es el origen de todo y es allí dónde me vuelvo a encontrar con mis valores y mi amor por la vida y por los seres a los que más quiero.

Me confieso un admirador de la vida de pueblo y de la ciudad. De todos modos, Inde, cada año que pasa añoro más la vida del campo, sus costumbres, sus tradiciones, su saber estar, su sabiduría que es mucha y mi sueño es volver a vivir allí. Algún día.

Ahora, de momento, estamos con la educación que quiero darles a mis hijos y cuándo hagan ya su vida y hayan elegido sus caminos quizás, puedo cumplir mi sueño.

Vivir tranquilo, alejado del mundanal ruido y recluido en mis libros, lecturas, ensayos, música y dedicarme a escribir, con lo que encanta!!!

Besos,

Chorche -

Hoy Carbonell da una vuelta de tuerca al argumento en su columna sobre tele del Periodico

laMima -

Enriquecete de cosas que sabes maña, que damos de uno y otro ¿que no?, si mujer. Di que si.
Pero tiés razón: la rayica que separa el urbanita del paleto es pequeñica, pequeñíiiiiica. Por mucho que piensen ellos.
PD Anda que como siga asín el día me van a echar del curro.

Inde -

Al Santi: a ver si va a ser que uno de Mallén / se compró un tractor / a medias con otro... pa carriar madera / y llevala a un boeing... que se la pedía / uno de ciudá / pa montase un bosqueeee, eeee...

A LaMima LaApuéblida LaDulce: yo, la verdá, enriqueceme no m'hi enriquecido una mierda; canutas las pasamos pa llegar a fin de mes... y en eso tampoco me paece que tengamos miaja diferencia los rurales y los urbanos. U qué, jejeje...

Al de Camponuevo: pos yo, de Las Viñuelas; y valgo más que un Pirul. Anda, que no llega a ser por ti y me esperaba una máquina de bordar... (aunque quién sabe: igual me habría forrado vendiendo artesanías, como aquel: "¡Artesanías, vasijas de barro, ponchos, mates, boleadoras"! ¡Todo a mitad de precio, debería usted probar!"). Besos, entretelica güena.

(Después de esta retahíla va a resultar que sí, que soy más de pueblo que un metro ribazo...)

Uno de Camponuevo -

No, amante, no, que tú no eres uralita de esas u leches. Que tú eres más de pueblo que las abellotas.
Un besico u osculo, sargantanica guapa ;)

laMima -

¿Como?, sabes que de natural tienes todo mi apoyamiento.
Forever anever chugueder.
Fdo. Una apuéblida que también creee haberse enriquecido miaja.

santi el del pueblo -

Cómo me solidifico con tu indiosingracia, maña.
¿Y la gran riqueza que atesoramos los que hemos tenido que ligar en un ribazo pero agarramos un boeing como quien se sube al tractor? ¿Einnn?
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