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Maneraza

Hace poco, mi padre puso de alfalce una tabla (trad. del taustano: “sembró de alfalfa un campo”). No sé cómo de grande, la tabla, porque carezco absolutamente de ojimetría y soy incapaz de calcular distancias, volúmenes, capacidades, extensiones ni otras medidas; pero vaya, un campo majo.

Cuando el alfalce creció lo suficiente, mi padre pidió a los de la cooperativa que le dieran un corte. Los de la cooperativa interpretaron esta petición en sus dos significados posibles, de modo que primero cortaron el alfalce y después le dieron un corte a mi padre: el que se llevó el hombre cuando vio el recibo de lo que le pagaban. En concepto de quedarse con la nosecuánta cantidad de kilos de alfalce que había en el campo, valorada según los criterios de la propia cooperativa (que el cooperativista –mi padre– desconoce), le dieron la impresionante cantidad de…

tres euros.

­–Es que te hemos descontado lo que vale cortarlo.

–¡Cagüendiós, pues menos mal!

Sólo en llamadas de teléfono al regador para ver cuándo le daban el agua, o en gasolina para ir y venir a regar la tabla, o en el abono que le echó a aquello para que creciera más hermoso, por no hablar de las horas que ha metido el hombre (que esas, desde luego, jamás se cuentan), es evidente que se gastó bastante más. Nos ponemos un poco tontos y hay que abonarles unas perras, encima.

Mi padre no le ha dado un cerillazo a algo porque ya está mayor. Y aunque es verdad que el que tuvo retuvo, ya no es el que era.

Esa tabla está en la huerta tradicional de Tauste y no en los nuevos regadíos, pero…

¿Para esto va a servir el recrecimiento de Yesa? ¿Así va a beneficiar a los agricultores cincovilleses? ¿O estamos hablando de otra cosa?

La sentencia dada a conocer anteayer sobre el proceso que el Ayuntamiento de Artieda y la Asociación Río Aragón llevaron contra las irregularidades habidas en relación con el proyecto de recrecimiento dice, entre otras lindezas esparcidas en sus 72 páginas, que la necesidad de recrecer este embalse está suficientemente justificada. Mi nada humilde opinión, porque la defiendo altiva, es que eso no es verdad. Soy de la zona teóricamente beneficiaria de ese recrecimiento y sé, porque lo veo, que los agricultores son nada más que la excusa que se da. Incluso los terratenientes que con tanto ahínco defienden la obra pensando que la cosa va para ellos (y que en la próxima Feria de Muestras se comprarán locomotoras, porque ya no hay en el mercado tractores más grandes), no son otra cosa que el señuelo que se agita ante la opinión pública para ganarse su favor, y su respaldo.

En Artieda están tristes. Hoy he estado allí y no pueden ni quieren ocultarlo. Les duele la sentencia, claro. Pero no sé yo si aún lo que les duele más es la criminalización que se hace de ellos. Se les presenta como pequeños mezquinos, egoístamente malvados. Pero basta con ir allí, o simplemente con tener dos ojos en la cara y dos dedos de frente, para ver la realidad de las cosas.

Mañana me iré a mi pueblo, a estar con mi padre. Y veré la misma realidad: la misma, aunque no lo parezca.

En la foto, la presa de Yesa, con las renqueantes obras de recrecimiento. En primer término, la ladera pelada es el espacio que, de construirse, ocuparía la nueva presa: o sea, una barbaridad. El siguiente esquema, tomado de una publicación de la CHE, es bastante ilustrativo: aunque se refiere al proyecto de "cota máxima", sólo basta rebajar la cota un dedito y ver las dimensiones...

 

...donde, como se indica, la presa actual es lo gris, y la futura sería lo amarillo. (La cota de recrecimiento que se indica aquí es la 520, aunque la que se maneja ahora, la "intermedia", es la 510.5.)

Dos comentarios a la web de la CHE: 1) creado el organismo en 1926, parece ser que aún no saben, o se les ha olvidado, cómo se escribe la palabra "hidráulicas"; pero mira, "infraestructuras", que es más difícil, la escriben muy bien; y 2) a ver si actualizamos los "Informes de actualidad", que son de 2005.

Una precisión al heraldo.es: el pantano de Yesa no es oscense; la presa es navarra, y el área del embalse, zaragozana.

Y una aclaración al título del post: "maneraza", en mi pueblo, significa "simulacro, maniobra engañosa, simulación que pretende un engaño".

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7 comentarios

inde -

Ah, Mima: en detallicos como el del "pantano oscense" se nota lo alejados que están algunos de la realidad que se supone que nos tienen que contar... ¡Ay!

Inde -

Alejandro: yo aún no estoy curada de espanto tampoco, todavía tengo fe en la Justicia, qué le vamos a hacer; sin embargo, estas cosas te dejan, como diría Serrat, "chupando un palo sentados / sobre una calabaza".

Marciano: yo le dije a mi padre que, en lugar de alfalce, plantara unas hierbecicas mu majas con unas hojas muy vistosas, que luego, cuando se secan, te las fumas y te lo pasas pipa (doy fe de que estas cosas existen en este planeta, créeme). Seguro que le salía más a cuenta.

Entrenómadas: un abrazo, hermanitas, y mil gracias.

Isabel: no es por ser pesimista, pero me temo que lo del alfalce no es una anécdota, es que es así...

Mima: lo resumes perfectamente: "demasiados cuentos", sí señora. Y lo de la montañica... disfruta, pero no vamos a poder subir. Niños pochos, ya te contaré.

Besos a todos.

laMima -

¡Pobre esquilador!...suele pasar, si.
¿Lo del agua?: demasiados cuentos. Curioso el margen de significados y alcances de la palabra "necesidad" ¿no?, Imagino el dolor de los de Artieda, ¡ay!
Oye, me encanta eso del "pantano oscense" jajaja ¡ya les vale!
"Taré" por la montañica, ya sabes tata.
Muacs
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Isabel -

Me apunto la palabra: maneraza. Lo dice todo.
Espero que lo del alfalce no se repita...
Besos.

Entrenómadas -

No sé puede contar mejor.
Me ha encantado.
kisses

Marciano Sorprendido -

Yo no sé mucho de las costumbres en tu planeta, pero quizá te sirva de ayuda saber que la alfalfa no es lo que se lleva ahora. Lo suyo es poner unas hierbecitas verdes cortas con unos agujericos para que unos tipos estirados metan un chacharro redondo dentro.

En esos sitios todos parecen contentos y suelen tener los bolsillos llenos de esos papeles tan importantes...dinero creo.

Alejandro -

Con estas cosas uno empieza a estar curado de espanto, pero aún así me llma la atención la simpleza argumentativa de la sentencia. Incluyendo la patochada del abastecimiento a Zaragoza. Así como que se basaran en un informe de obras públicas, ¿no deberían compararlo con los de la acusación? De bochorno también las declaraciones de Marcelino.

Saludos
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