Blogia
inde-docs

Lo que está detrás es la actuación de las empresas

Artículo en "La Jornada", periódico mexicano:

www.jornada.unam.mx / - lunes 12 de noviembre de 2007

Tras la agitación en la clausura de la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile, en la que el rey de España, Juan Carlos de Borbón, intentó callar con malas maneras al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es preciso ir más allá de los encontronazos verbales y ver que detrás de ellos hay un redimensionamiento inexorable de la presencia española –política, diplomática y económica– en nuestro hemisferio.

Por principio de cuentas, sería necio desconocer que, tras la muerte de Franco, la antigua metrópoli desempeñó un papel positivo en América Latina, asolada entonces por sangrientas dictaduras militares alentadas desde Washington. Durante los años 80 del siglo pasado, España fue, junto con Francia, un contrapeso –pequeño y a veces tímido, pero siempre reconfortante– a los intereses hegemónicos de Estados Unidos en la región y tierra de asilo para opositores perseguidos.

En la década siguiente, conforme se colapsaban los regímenes militares en este lado del Atlántico y las nacientes democracias enfrentaban los saldos de desastre, se produjo una notable expansión de las inversiones peninsulares en América Latina. El flujo de capitales correspondiente resultó importante para la recuperación de economías devastadas por la crisis de la deuda externa.

El avance de la integración española a la Europa comunitaria y la llegada de los posfranquistas del Partido Popular (PP) a La Moncloa implicó un realineamiento de la percepción de Latinoamérica en los órganos del Estado español. Desaparecieron los matices que diferenciaban a Madrid de Washington y los países de este hemisferio dejaron de ser vistos como parte de un universo idiomático y cultural común para ser considerados mercados, en los cuales era preciso aplicar las normas de rapiña y depredación características del modelo globalizador en curso. A medida que las economías salían del amargo trance de fin de siglo, de este lado del mar se cayó en la cuenta que las trasnacionales españolas, ya por entonces con fuerte presencia regional, no eran menos voraces ni menos implacables que las estadunidenses.

La rapacidad de las grandes corporaciones peninsulares –especialmente las que tienen intereses en los sectores hídricos y energéticos– les ha generado conflictos de diversos grados con gobiernos de Argentina, Bolivia y con las sociedades de casi todos los países en los que tienen presencia.

Ante el surgimiento de gobiernos latinoamericanos con propuestas económicas alternativas al Consenso de Washington y con políticas exteriores independientes, el gobierno que encabezaba José María Aznar emprendió una política de abierta injerencia para favorecer a las fuerzas derechistas de este lado del Atlántico. En el encuentro de anteayer, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, dio cuenta de cómo, ya en tiempos de Rodríguez Zapatero, en la embajada de España en Managua se conspiró para impedir el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional, lo que generó por segunda vez la ira del jefe del Estado español, quien abandonó con rudeza la sesión.

Ayer Chávez recordó que el gobierno de Aznar participó en la conjura que desembocó en el fallido golpe de Estado de 2002, que por un par de días alejó al presidente venezolano del poder. El ex jefe del gobierno español buscó, además, inducir a varios países latinoamericanos –con especial énfasis México y Chile– a la catastrófica y criminal aventura bélica de Estados Unidos en Irak (y antes en Afganistán), faltando con ello al elemental respeto a las soberanías nacionales y a las facultades exclusivas de cada país de fijar su política exterior.

No hay que equivocarse: no es que Chávez u Ortega le hayan colmado la paciencia al rey de España, es que algunos gobiernos de este hemisferio han sido demasiado pacientes ante el intervencionismo español.

Ahora resulta fácil imputar al cavernario Aznar las responsabilidades por estos actos hostiles, inadmisibles y contrarios a la legalidad internacional; sin embargo, el ahora destemplado Juan Carlos de Borbón, en su calidad de jefe de Estado y responsable máximo de la política exterior de su país, no puede eludir su responsabilidad en las tropelías cometidas por el gobernante defenestrado luego de los atentados del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Madrid.

Las autoridades españolas le deben una explicación a los gobiernos y pueblos de Venezuela y Nicaragua, deuda que posiblemente se quedará pendiente por tiempo indefinido, habida cuenta de la arrogancia y el desdén hacia América Latina que imperan en las altas esferas políticas de Madrid.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

9 comentarios

Magda -

Me apeteció dejarte un abrazo, Inde.

Fernando -

Mujer, es que pensar que las empresas sirven a otros intereses que a su propia subsistencia (léase crecimiento, si no creces estás en riesgo de decrecer) es ser ingenuo. Una vez oí al director comercial de Teltronic decir que hacer comercio internacional no es ir a llevar desarrollo sino ir a traerse el dinero (y lo dijo sin tapujos, en público y con La casa de América por escenario). El problema es que partimos de una situación desigual, ellos no pueden venir aquí a llevarse su dinero.

Así que lo que hay que conseguir (que en Europa se va consiguiendo) que la subsistencia de las empresas esté ligada a cómo se comportan con su entorno (todo ese rollo de la responsabilidad social corporativa). Y hay que conseguirlo a nivel mundial. Una vez demostrado por la práctica que los hombres no servimos para el comunismo (nos puede la soberbia y la avaricia) sólo nos queda como sistema el capitalismo, así que no nos queda más remedio que reinventarlo.

inde -

Que no se habla de conspiraciones policiacas sino, como bien dice LaMima, de "Colonialismo borde, soberbia económica".

Las empresas van allí a chuparse los recursos naturales. Y les decimos que les llevamos progreso económico, y además les organizamos un congreso para paliar el hambre.

Yo a Chávez le hubiera dicho lo mismo que le dijo el rey, añadiendo, como dice Maruja Torres, la coletilla castiza "...de una puta vez". Pero el fondo del asunto es que las multinacionales dicen que van a llevar, a llevar, a llevar, y lo que van es a coger, a coger, a coger.

Cognio ya de que nos vendan motos absurdas, hombre. Que no somos tontos del todo (aún)...

Fernando -

Personalmente no me creo ninguna de estas historias de conspiraciones. Nuestro CNI está a años luz de funcionar como la CIA, no en ética, que todos los servicios secretos funcionan igual. Sino en capacidad.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Entrenómadas -

Inde, no puedo ir al bloggellón, salgo tarde, muy tarde. ¿Sabes de algún sitio que clonen rápido? yo me aburro de mí misma, jamás me clonaría, pero no ir al blogge me fastidia mucho.

Besos

inde -

Ay, Entrenómadas, cómo comparto tu cabreo... Me descompongo viva de que nos hagan pasar por tontos, de verdad.

Y bueno, para saber todo esto del Inde y de ser taustana no necesitabas a nuestro querido Javier, sólo tenías que haber pinchado en "acerca de": es lo único que cuento de mi 'perfil', jejeje...

Ya me dirás quiénes son tus amigos, a ver si los conozco. ¿El jueves, en el bloggellón? Un besazo, hermosa.

Entrenómadas -

Bueno, que yo venía aquí para decir otra cosa. Me han dicho que eres de Tauste, tengo amigos allí. Ahora entiendo el nombre de INDE.
Me saco de la ignorancia el Apóstol de los teléfonos.

Besos,

Entrenómadas -

SOBRE LAS CUMBRES BORRASCOSAS

Completamente de acuerdo.
Mi hermano se alojó en Venezuela en casa de una a inspectora social, esta mujer cada día soportaba vejaciones por parte de dos empresas españolas. Algunas como CALVO despiden cuando quieren, machacan a las mujeres cuando se quedan embarazadas, no pagan seguro medico, ni las horas de más que trabajan y encima van con chulerias racistas. Un horror cotidiano. Ya está bien,hombre.
Bueno, que me pongo enferma con este tem

laMima -

Ya tenía yo ganas de ver la otra cara de la moneda, si, que las cosas no suelen venir por generación espontánea.
Colonialismo borde, soberbia económica. Dinero por dinero, caiga quien caiga.
No vamos por buen camino imitando determinadas actitudes...parece que no nos queremos dar cuenta.
Eso sí: que cada país apechugue con quien elige para que le gobierne y represente.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres