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Con sobre, con sello

Me encanta la comunicación por email y por SMS. Es rápida, inmediata, no cuesta nada (es un decir) escribir y enviar un mensaje. No da pereza, facilita mucho el contacto, etc. Ni siquiera comparto la opinión de que por culpa de los mensajes telefónicos e informáticos los jóvenes estén escribiendo cada vez peor (aunque impriman un estilo, no hay q exarle la clpa a 1/2 de la krencia de cltura d ls xavales).

Pero, quizá porque soy ya de otra época (¡ay!), echo de menos las cartas, con su sobre, su sello y su remite. Más que nada, porque me gustaría encontrar en mi buzón, de vez en cuando, alguna misiva que no viniera de un banco, de GasAragón, de Telefónica y adláteres o de alguna entidad que me invita a la inauguración de algo (por no hablar de la rancia propaganda a la caza de inocentes a los que timar notificándoles un premio absurdo o "invitándoles" a un viaje, que esa caspa daría para otro post).

Cada vez quedan menos buzones. Te vuelves locuelo buscando si por lo que sea has de enviar una carta tradicional... Hace poco, desde el autobús, vi a un abuelo aupando a su nieto para que echara una carta en el buzón, y pensé que ese estaba siendo ya un gesto para la nostalgia.

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4 comentarios

Entrenómadas -

Yo aún recibo cartas, y me hacen mucha ilusión.

Oye, la foto es bellísima.

Uff, mucho.

Luisa -

Este último viaje he vuelto a poner en práctica la hermosa costumbre del envío de postales. No pude pedir la dirección a todo el mundo que llevaba en la cabeza, pero alguna mandé. Y es contacto de papel es hermoso, sí. Lo de los buzones es un problema ciertamente: su casi inexistencia convierte el hecho de escribir cartas y envíarlas en una especie de extinción de verdad.
Tenemos cañas pendientes, ¿no?
Besos, guapa.
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Javier -

Y leerlas escritas con una caligrafía preciosa.

Todavía llegan cartas..., al menos para mí.

Besos

laMima -

Guardé durante mucho tiempo mi correo en cajas de zapatos...he sido una gran aficionada a escribir en papel, lo hice en otro tiempo con auténtica devoción, si.
Recuerdo incluso que tuve un interlocutor anónimo, y otro (conocido) con quien me carteaba incluso en tiras de papel higiénico, o escribiendo en círculos concéntricos...¡que tiempos!.
Adoro el correo electrónico actual (tú lo sabes) su inmediatez y prudencia me encantan pero también me duele darme cuenta de lo difícil que es encontrar hoy en día un buzón de correos.
Y de que casi nada sustituye la emoción de ver un sobre escrito a mano, con sello, tras la rendija del buzón de casa.
Snif
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