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Palabros

Palabros

A LaMima y a mí nos gusta jugar con las palabras. Yo, además, necesito recuperar la fe en ellas. Así que nos hemos puesto de acuerdo para inaugurar esta sección, “Palabros”, con la intención de divertirnos con las palabras, comentar su uso, inventarnos nuevas, recordar, reflexionar, enredar un poco.

Me gustaría empezar por

cinufemismo (de ‘cínico’ y ‘eufemismo’): m. Utilización torcida de las palabras para suavizar (como mínimo) o desvirtuar (sobre todo) la expresión recta y franca de las ideas. Dícese, en especial, cuando se hace cínicamente, esto es, con desvergüenza en el mentir.

Es una práctica muy extendida en los medios de comunicación, los políticos y cualquiera que ostente, o se lo crea, un poquito de poder.

Y a mí, como a cada vez más gente, me pone del hígado.

Por ‘expotricar’ un poco, valgan como ejemplo expresiones del tipo ‘la desigualdad en el acceso al agua potable’ para referirse a la carencia de agua potable que sufren millones de personas en el mundo, o ‘los desafíos del agua’ y ‘los problemas del agua’ para aludir, sin que se note, a las consecuencias de las burradas que nosotros le hacemos a ella.

No querer nombrar las cosas es no reconocerlas, esconderlas, no querer hacerles frente. En el caso de los problemas del agua, podemos hacernos a la idea de hasta qué punto existe voluntad de plantear en nuestro próximo evento internacional las bases para lograr una relación más armónica entre el hombre y, en definitiva, la Naturaleza…

Hace poco, desde un escaparate me sonrió la cubierta de La seducción de las palabras. Un recorrido por las manipulaciones del pensamiento (Santillana, 2007), reedición de un libro de Álex Grijelmo. Es un buen libro, aunque para mi gusto excesivamente prolijo cuando se pone a explicar las cosas; desde que las entiendes hasta que termina de explicarlas, pasa media docena de párrafos.

Tiene también pasajes brillantes. Y al respecto de lo de hoy, merece la pena reproducir algunos:

«Las palabras representan el pensamiento. No sólo pensamos con las palabras, y nos sirven para articular nuestras razones, sino que el pensamiento se refleja en ellas. Las palabras hacen las ideas, pero las ideas se enquistan en las palabras […].

Así, los bancos han impuesto la expresión ‘pedir un crédito’ para quien acude a la sucursal y ‘conceder un crédito’ para quien lo entrega, cuando en realidad los créditos los compramos y nos los venden. El mero uso de ‘pedir’ y ‘conceder’ sitúa al cliente en una posición de inferioridad que le obliga a dar toda suerte de explicaciones sobre su vida y sus ingresos. […]

Los difusores del pensamiento desde el poder político o económico extienden sus tentáculos hacia las palabras que nosotros sentimos, y hasta consiguen que suenen tibias las verdades más descarnadas. Todo ha de llevar la pátina sagrada del almíbar si se trata de analizar los problemas de la sociedad, para disfrazarlos. […]

Los políticos se contagian de los funcionarios y los periodistas de los políticos. […] Porque los periodistas, igualmente, escriben a menudo para sus jefes y para sus fuentes, y se olvidan de los lectores. […] Los informadores se han constituido en eficaces transmisores del lenguaje del poder. Los mensajes de la seducción (y de la ocultación) llegan así diáfanos al público. Podrán los periodistas ejercer la crítica en sus artículos, promover investigaciones que intenten acabar con un ministro… Muchos creen haberse convertido en la clave del contrapoder, y se ven a sí mismos como poderosos por disponer de medios suficientes como para cambiar la sociedad; pero en la esencia de su trabajo están prolongando el poder establecido y los mecanismos de la manipulación, merced al uso de su lenguaje de imitación, que no hace sino apuntalar el sistema. […]

Las palabras vivas y calientes dejan paso a otras muertas y frías; la descripción certera frente a la espuma prestigiosa, y sus posibilidades parecen tan interminables… Ahora bien: las palabras suplantadas quedan como armas para la otra parte. Siempre que en una batalla dialéctica alguien consigue imponer el uso de las voces que responden a sus intereses, los vocablos desechados quedarán como arma para sus enemigos. Esos términos adquirirán fuerza renovada; llevarán el impulso de los novedoso, una vez que se convirtieron algún día en denostados.

El catedrático José Antonio Pascual sostiene que ‘disimular la realidad con los subterfugios del lenguaje puede permitir salir del paso una vez; institucionalizar este proceder conduce a la más sutil de las dictaduras: la de la mentira ejercida desde el poder, desde cualquier forma de poder’».

 Creo que nos lo vamos a pasar bien.
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3 comentarios

José Luis -

En cuanto vi el tema del artículo os iba a nombrar el libro de A. Grijelmo, pero veo que no me das opción. Lo escuché en la radio hace años y aún no lo he podido conseguir porque estaba agotado siempre que lo pedía. A ver si con esta reedición lo consigo.

Tengo otro suyo aún por leer: creo que se titula "La Gramática Descomplicada".

Un saludo.
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laMima -

"Las ideas se enquistan en las palabras..", es cierto, como lo es que en muchas ocasiones dejamos que las palabras vacíen su sentido y permitimos que otros cubran con ese "almíbar" su fondo y su verdadera sustancia.
Al final es siempre lo mismo: parece que nos cuesta hacer trabajar la cabeza, meditar sobre lo que escuchamos o leemos nos cansa ¿o que?.
CINUFEMISMO, que buena palabra tía.
¡Queda inaugurada la sección!..

José Butera -

Para la Real te voy a proponer. Bueno, muy bueno, aunque lo mejor es leer lo contrario de lo que se dice."Disminuido siquico" = loco, tonto, mongólico, o el grado de minusvalia que posea el individuo en cuestión.
Podriamos seguir con mas cosas pero... eso para tí.¿Que tal por la Bota
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