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Viejos amigos

 

Pilar, nuestra particular Diana Cazadora, se ha hecho amiga esta tarde de Drusila, un águila que se llama así sólo por tener un nombre, porque Fernando dice que nunca le hace caso cuando la llama.

Paseando por las huertas de Tudela, hemos olido brotes de cenojo y discutido sobre si el acerollo era lo mismo que el azufaifo, Jesús ha adornado de grosellas un conejo deconstruido mientras el perro de Fernando y Deli perseguía como un rayo a otro sin deconstruir, cosa que ha entusiasmado a los niños, que jugaban con cañas y escarabajos y que han aprendido, entre otras cosas, a distinguir las hormigas soldado de las obreras...

El paseo nos ha servido para bajar un poco la comilona, una de estas estupendas que se prolonga durante varias horas entre risas, anécdotas y comentarios surrealistas, aderezados con la puesta al día de las vidas y milagros del personal. Brasa, ensaladas (alguna de ellas, traída en un auténtico container), tortillas de patata, delicatessen frías, vino, ricos postres...

Antiguos compañeros de facultad reunidos al aire libre con muchas ganas de estar juntos, disfrutando del día y la compañía mientras los críos jugaban como locuelos libremente.

Qué magnífica jornada con nuestros viejos amigos. Para mí ha sido muy especial, además, porque hacía mucho tiempo, demasiado quizá, que no les veía; nosotros, que hemos sido siempre muy de estar con nuestros amigos, éstos y otros de otras guerras, apenas vemos a nadie desde que tuvimos a los chicos. Estábamos casi acostumbrándonos a ese aislamiento, a aceptar que la vida nos había cambiado irreversiblemente en eso. Pero el día de hoy nos ha hecho ver hasta qué punto les echábamos de menos... y a comprobar que esa "irreversibilidad" no era más que una falsa impresión. Las conversaciones fluían como si nos hubiéramos visto por última vez ayer. La frescura de las palabras y los abrazos ha borrado de golpe los años de ausencia.

Gracias por este día, queridos, mis queridos viejos amigos.

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7 comentarios

inde -

Jubi, Capi... ¿es evidente que no tengo ni idea de botánica o zoología? ¡Menos mal que me dediqué a las letras! Al menos, conozco a la 'ferpección' el pasaje de La Venganza de Don Mendo al que alude LaMima: "Déjame, Azufaifa, déjame!". ;)

Capi -

Bonito halcón de harris ;-)

Saludos
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Fernando -

que bueno el campo y los viejos amigos....besos Mosqui.

lamima -

Asi que existe el azufaifo..anda tú! Entonces la Azofaifa de Don Mendo tiene algo que ver con el arbolico...
Que no te lo había dicho: que chula la foto

unjubilado -

Gracias a tí por comentar la excursión.
He ojeado el acerollo (árbol mediano de hoja caduca y forma redondeada de la familia de las rosáceas) y el azufaifo (árbol de la familia de las ramnáceas, de cinco a seis metros de altura).
Parece ser que no es lo mismo.
Saludos

lamima -

¡Ah!, que razón tienes: en cuanto llegan los niños parece que la "vida social" desaparece cuando simplemente debemos acomodarla a los mocosicos.
¿Brasa, container de ensalada y amigos?...suertuda que eres maña!!!
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