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Madrí

Madrí

El AVE es estupendo: en horica y media te deja en una ciudad espantosa.

El tren ya no sube ni baja colinas ni montes: los atraviesa. El paisaje no se puede ver, y no porque vayas a toda hostia, sino porque como el tren tiene que ir todo el rato llano, que es así como va aventao, en la mayor parte del recorrido estás entre dos paredes o dentro de túneles. Es lo que tiene la velocidá: ganas tiempo, pierdes vista. Se fomenta así la lectura, o la afición por los productos cinematográficos (aunque esto último lo dudo, vista la categoría de las pelis que ponen en las pantallicas).

Sales en Atocha. Mu majas las plantas, hay que reconocerlo. Pero si en la estación de Delicias hiciera el mismo calor que allí, estaríamos en Aragón clamando al cielo como clamamos en invierno por el frío pelón que se pasa en esa especie de nave de cebollas a lo grande que tenemos aquí. Allí, como es Madrí, no se dice ni pío. Sobrellevamos la sofoquina a base de cocacolas a tres euros, y a otra cosa.

Mi destino era una reunión de trabajo en el Hotel Puerta de Toledo, en la Plaza Puerta de Toledo, Metro Puerta de Toledo. Como que bien pa orientarse, ¿no? Pues no he sido capaz: he tenido que coger un taxi (que, por cierto, aparte de cobrarme un huevo por la carrera, me ha deleitado con las peroratas del inefable Losantos, que casi vomito las cocacolas).

Llego al hotel. Horrendo. (La Puerta y Plaza de Toledo, también.) El resto de la jornada no merece que canse al respetable con detalles. Dejo, sin embargo, muestra de las bonitas postales que vendían en la recepción con la imagen que encabeza este post. Me han devuelto a la infancia, aunque en mis tiempos las vendían sin bordados.

La postalica y la velocidad del AVE han sido lo mejor de la jornada... hasta que he vuelto a casa y mis chicos (incluido el grande), que aún estaban despiertos, se me han abrazado corriendo en cuanto he abierto la puerta.

¡Hogar, dulce hogar! Pequeño refugio, mi nido, mi guarida, mi gente, mis amores, mi apoyo, mis leales...

Últimamente pienso a menudo que no sé por qué salí un día de mi pueblo. Pero es que me da que acabaré por no salir de casa.

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10 comentarios

inde -

¡Ay, Marga! Ese corto ya nos lo recomendó LaMima el verano pasado, justo cuando todos andábamos locos... porque ya nos tocaban esos quince putos días!
Besos, guapa.

Marga -

Hola Guapa,

Mi comentario no tiene nada que ver con tu "preciosa postal" madrileña, sino con una animación, tan real y despiadada que me estremece y me hace poner los ojos toos llorosos.
Está en el siguiente enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=QVtXe99Ytdc

Escucharla con los altavoces bien altos.

Un besito

José Luis -

Leí una idea que decía algo parecido a que antes los viajes duraban 5 horas pero el viaje en sí suponía un momento aprovechable (charlas, paradas, paisajes, ...), mientras que ahora los viajes rápidos y asépticos de nuestro tiempo duran 1 hora, pero una hora de tiempo perdido, tiempo cuyo único objetivo es pasar rápido. La civilización de la rapidez.

Un saludo.

Mamen -

"En la Puerta Toledo Mare, le tengo celos"...He recordado la capi, recuerdos hermosos de una provinciana como moi. Adoro Madrid, al pueblo y a los trenes (hasta el canfranero)

lamima -

"¿Sinceridad de los materiales?", arg, se lo voy a decir a mi jefe para que no se gaste los cuartos en revestir interiores ...
Yo veo los arcos blancos de la estación de Delicias desde mi ventana y me gusta porque parecen diademas sobre las casas de La Almozara. Me quedo con esta imagen bucólica del "paralelepípedo"
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inde -

A mí la estación de Delicias me gusta por fuera: tan grande, tan blanca, con esos triangulicos en el tejao; pero por dentro me parece una cosa de desangelada... No sé si es que han dejao el hormigón "caravista", con sus agujeros y todo ("sinceridad de los materiales", le llaman a esa pampirulada de dejarlos sin revestir, cuando son así de feos), o lo vacío que parece todo, o lo irracional del acceso desde el aparcamiento, o la sensación de que eres tratado como un delincuente en potencia... No sé, la del Portillo era infinitamente más cutre, pero tenía más vida. Hasta parecía que había muchos más viajeros y más trenes.

Madrid, como todas las ciudades grandes, es un monstruo de entrada y también tiene su parte de vidilla, cómo no; pero no sé qué me pasa, que no acabo de hacerme con ella. Si viviera allí claro que me haría con mis rinconcicos y mis rutas favoritas, y todo eso; pero como viajera no me gusta. Sólo en tres o cuatro ocasiones he estado allí quedándome a dormir unas noches, y que no, que no, que no hacemos buenas migas. No sé, es cuestión de feeling, supongo...

Javier López Clemente -

No me gusta la Estación de Delicias. Otra caja, otro paralepípipipedo.
Pero lo de almacen de cebollas me parece sublime :-))))))))))

me lo apunto.

Salu2 Córneos.

amigoplantas -

Cuando yo llegué a esa ciudad por primera vez iba pelín acojonadico; era la primera vez que salía en serio de casa (y de Zaragoza) para meterme en la Universidad de allá, tenía que buscar colegio mayor, y sabía de las novatadas, y...

Hoy tengo dos versiones de lo mismo, una ciudad inhóspita según como vayas a ella (para salir corriendo), y una maravilla para pasearla y disfrutarla en condiciones; las dos versiones son verdad, palabra

lamima -

No me he estrenado en el AVE "asín" que no puedo opinar del "parato" pero si invita a leer...ya es algo.
De piedra me dejas con la postalica hija, "espetacular". Hace un tiempo teníamos la costumbre en la ofi de enviarnos la postal mas cutre que encontráramos en nuestras vacaciones a ver quien ganaba. Fuí finalista con una similar que envié desde Mallorca.
Y no dejes de salir tontica...esos tesoros los llevas "pegadicos" donde vayas.
Mua, mua y requetemuá.

bercimuelles -

"esa especie de nave de cebollas a lo grande que tenemos aquí" JAJAJAJAJA para grande me quedo con su impagable socarronería.

Es cierto que el AVE invita a leer. Pero si por una vez hay suerte y no es un truño la peli, está comprobado por el tito Murphy que la clavija donde enshufá los auriculares no va a funcionar. Y si le das un capirotazo al destino y el compa de asiento te cede su clavija... Murphy se te reirá en los morros. Tampoco funcionará. Comprobado.
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