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¡Viva Francisco Carrasquer!

¡Viva Francisco Carrasquer!


Los actos institucionales son un latazo. Pero incluso a pesar de eso estaba yo emocionada ayer. Las palabras que se pronunciaron fueron sentidas: la semblanza que de Carrasquer hizo Pilar Navarrete fue realmente muy bonita, tanto que a su término Francisco se levantó, fue hasta ella y le dio un beso. A Navarrete se le subieron los colores y se le dibujó en la cara una sonrisa franca que le duró, pese a que ya el acto pasó a otra cosa, un buen rato.

El de Eva Almunia no fue tampoco un discurso frío ni demasiado político… También estuvo bien, aunque la consejera patinó al llamar “Félix” al premiado (ése era el nombre de su hermano, el gran pedagogo libertario, la edición de cuyas memorias está preparando Víctor Juan); y aunque su afirmación de que las letras, la cultura, son uno de los pilares que da identidad a Aragón y sobre los que se sustenta el desarrollo futuro de la Comunidad Autónoma sonaran, ésas sí, a hueco: no había más que ver la poca asistencia al acto de editores, libreros o escritores. Nosotros mismos no nos creemos que ésa fuera, como también dijo Almunia, la gran fiesta de las letras aragonesas, ni desde luego que éstas tengan el más mínimo peso en nuestra sociedad. La gran mayoría de nuestros intelectuales no se moja ni se arremanga ni da la cara por nada. Les parece que el compromiso no es cool. ¡Con la fe que tiene Francisco en la gente y, sobre todo, en la juventud!

Me reconcilia con muchas cosas el artículo que para El Periódico ha escrito Roberto Miranda, que ayer estaba admirado de la categoría humana y la talla intelectual de Carrasquer. Sólo Roberto glosa su discurso, trufado de guiños de humor; sólo él nos hace vívido y cercano el acto, contándonos detalles como el de las gafas, que Francisco no encontró a la hora de leer las palabras que llevaba preparadas, con lo que parte de lo que dijo fue improvisado; sólo él quedó impresionado por la claridad ideológica y filosófica de este hombre que tanto ha vivido, y que afirma tajante que nunca ha habido “una oposición política tan cínica” como la que hoy hay en España…

El Heraldo recoge el evento brevemente y ni siquiera en la sección de aproximadamente cultura (“Galería”), sino en la de ecos de sociedad (“Etcétera”). Menos mal que es, y perdón por repetirme, “la gran fiesta de las letras aragonesas”. (Pasa un poco como con los foros: que hay categorías. Yo pensaba que los “foros Heraldo” se hacían siempre en el Gran Hotel, pero el que celebraron el domingo sobre la riada del Ebro debió de hacerse en un sitio más discreto y económico, a juzgar por la foto. Claro que a éste no estaban convocados grandes políticos ni banqueros, sino el alcalde de Pradilla, el de Alcalá de Ebro, un científico y un par de ecologistas…).

Me falta referirme a Javier Barreiro, personaje clave para que el acto de ayer fuera posible. Él fue quien impulsó la candidatura de Francisco para este premio; quien se trabajó la elaboración de los datos y méritos para presentarla; quien ha apoyado a Francisco desde que era bien jovencito (una de las fotos que se podían ver ayer en el jol del auditorio conservatorio daba fe de ello: un barbudo, melenudo y flaco Barreiro, y un joven Carrasquer, departiendo juntos en Holanda en los años setenta); quien ha difundido su figura en la medida de sus fuerzas, ha prologado sus libros, le ha defendido siempre como lo que es: una gran figura de las letras aragonesas, ante la indiferencia o incluso el desprecio de prácticamente todas las autoridades y de gran parte de los intelectuales de acá. Gracias a él le conocí yo, y es una de las cosas que le agradeceré siempre.

Barreiro ha hecho un magnífico trabajo: ha editado una antología de textos de Carrasquer y preparado una exposición con retazos de su vida, en la que hay episodios verdaderamente memorables. Uno de los mejores lo ha contado el propio Carrasquer en “Mis tres días de julio”, texto recogido en el libro Ascaso y Zaragoza (2003), que me cupo el honor de publicar hace unos años. En la sucinta exposición aparece su infancia en Alcolea, su juventud en plena guerra, su adscripción al anarquismo, su firme y coherente condición de libertario, los duros años del exilio francés, sus tardíos estudios en París, su trabajo en Radio Netherland, su docencia en la Universidad de Leiden, sus doctos trabajos sobre Sender y otros literatos españoles, su condición de puente entre la cultura neerlandesa y la española… Y su obra creativa, especialmente valiosa en ensayo y poesía. Carrasquer dijo ayer sentirse sobre todo orgulloso de los libros El grito del sentido común (1994) en ensayo, Baladas del alba bala (1963, reed. 2001) en poesía y Holanda al español (1995) en divulgación cultural.

La exposición será itinerante por diversas localidades aragonesas (los pueblos sólo han de pedirla) y concluirá su recorrido en Tárrega, donde vive Francisco porque de allí es su mujer, María Antonia. Ella me contaba anoche que está muy orgullosa porque, con ese motivo, el ayuntamiento de Tárrega le va a publicar su obra poética completa. “Es el primer libro que se publica allí en castellano”, me decía…

Yo estoy una chispica dolida porque él, al principio, no me conoció. Ya sé que tiene muchos años y que ayer era un día, para él, de locos (había que ver a José Luis Acín llevándolo de acá para allá, estirándole de la mano para llevarlo a cumplir los compromisos, el orden del día, mientras él se entretenía a hablar con todos y preguntaba por Javier: parecía un niño aturdido). Pero me dio tristeza. Él también se quedó hecho polvo cuando se dio cuenta, y me decía: “Pero, pero… ¿qué haces con gafas?, ¿cuándo te las has puesto?”. “A los trece años, Francisco; ¿lo que te extraña no será que me ves más gorda?”, contestaba yo para quitarle hierro a la cosa.

Lo quiero mucho, a Francisco, y le admiro. Por sabio y por bueno. Y me alegra que le hayan dado este premio, este reconocimiento a tantos años de lucha y trabajo en los que, como me decía María Antonia, “nunca lo ha tenido fácil”. Enhorabuena.

[En la foto de abajo, los periodistas rodean a Carrasquer antes del acto de entrega del premio. A su lado, atento atento, le mira Roberto Miranda.]

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3 comentarios

Luisa -

A mi también me extrañó lo del Heraldo.
Da igual, tu "crónica" es espléndida. Mucho más cercana y de entresijos, mucho más humana. Y tienes más razón que la que tenía mucha al ser una entusiasta suya: ¡vaya vida, cuánto que aprender tenemos!

Un besazo, flaca Inde (un poco de complejo, te veo, hija, porque yo te veo mol bé)
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Pasapues -

Menos mal que estás tu, por que si hay que atender a los medios de comunicación "vetustos" mas que de masas lo tenemos claro. Desde luego escaso el apoyo institucional y su difusión. El "+por venir" debe ser que se buscan analfabetos para ciudadano tipo o típico. Se podrían y deberían haber hecho anuncios importantes para hechos como este importantes.

LaMima -

¡Buen repaso le das al gremio ¿eh?!.
Esta mañana, cuando he leído el artículo de Roberto Miranda, he pensado enseguida en tí: ¡ah, lo que tuvo que disfrutar ayer mi chica!, me he dicho.
¿Que no te conoció al principio?, no se lo tengas en cuenta..te conoce y te aprecia y ha decidido trabajar contigo y eso hermosa creo que dice mucho de tí también.
Por mi parte no sabes lo que agradezco que me enseñes que existe gente así en el mundo.
Ala, a ver como queda ese libro que preparáis.
Besicos prenda.
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