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Escolas da samba

Escolas da samba

Como ha llovido y qué me sé yo, apenas ha habido procesiones en Zaragoza este año; pero yo me topé de manos a boca con una que me impidió pasar hacia mi casa, así que me entretuve a verla. 

Yo a las procesiones les tengo cierta afición desde que me  tocó hacer un librico sobre la Semana Santa en el CAI100 que me sirvió para aprender un montón de cosas. Pero tampoco soy "fan". Hay parte de la parafernalia que me gusta, y parte que no.

Por ejemplo, me impone la solemnidad: la belleza del paso, la devoción de la gente, el sonido bronco de los tambores cuando marcan el paso o cuando retumban todos a la vez...

Pero, precisamente por eso, me resultan chuscos algunos elementos que, por mor de la floritura, que siempre parece más molona que lo sencillo, acaban alterando por completo la esencia de la cosa. Y me estoy refiriendo, sobre todo, a los ritmillos de los tambores. Esa solemnidad que decía se va del todo al carajo cuando la creatividad cofrade imprime a sus toques un aire bailable. Escúchese, si no, esto.

Es de la Real Cofradía del Prendimiento del Señor y el Dolor de la Madre de Dios, pero está cogida completamente al azar. Hay decenas de ejemplos similares. Recuerdo hace un montón de años, en Teruel, que me tuve que retirar de la procesión cuando vi las volatinas que hacían los currucurros con las cornetas, mientras no tocaban: aquella mixtura entre cofrade y majorette me provocó la risa floja y, bueno, hubo que irse...

Pues con los ritmos bailables de las procesiones pasa igual: te entran ganas de bambolear las cadeiras. Y es como un trasplante extraño: en vez de volantes, maracas y ombligos morenos al aire, hay capirotes, sayones y velas eléctricas; en lugar de carrozas con bailarines hay imágenes de la Pasión. Pero el aire es talmente de escola da samba. Que no pega, que no.

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8 comentarios

Luisa -

Sí, sí ya hace unos añitos que asistimos a esta mixtura. Pero bueno, toddooo es música, ¿no? Y no sé, puestos a preferir, creo que prefiero la versión samba-majorete que la versión paso legionario que he visto en un Alhaurín (creo que el Grande), con legionarios de verdad incluidos, claro.
A mí lo de los tambores me gusta, la verdad. Y cuando los empiezo a oir por ahí desde enero, no sé, es como el anuncio de la primavera. Así que lo tengo ya todo muy paganizado, digamos.
Un beso.

Isabel -

Todo depende de los ojos con los que se mire.
Personalmente me gustan por lo que representan, pero también he de decir que se me van los pies detrás de los ritmos... (ser jefe de tambores es un grado dentro de las cofradías).
Y al que se le van del todo es a mi hijo, que con sus 14 meses, cada vez que veía una procesión ...¡bailaba!

inde -

Patri, esto es como lo que dice mi padre todos los años: "Bueno, yo entiendo que los de las cajas tengan que ensayar antes de la Semana Santa, pero ¿y los de los bombos, qué cojones hacen?"...

patri -

Pues sí que parece Carlinhos Braun, sí. Y el tiempo que habrán estado esayando para adquirir este ritmo! los que se reunen cerca de mi casa son más monótonos: bom, bom, bom... bom, bom, bom... y "hasta el infinito y más allá". Saludos
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Fernando -

Sois unas impías...luego que el "joio" cura de Tauste no nos deja entrar en la iglesia, mecachis los soldados!...besos

Teresa -

pues una fusión con bailarines de samba no estaría nada mal, el año que la pongan yo me apunto!!!

besicos

laMima -

Como eres mujer, es una forma de acercar la religión al pueblo ¿no?...
(Me mola lo de las cornetas al vuelo como bastón de majorette...auténtico virtuosismo) juasjuas

Chorche -

Jejee..hace dos años o así, llegué a Zaragoza en Semana Santa (cosa que hacía años que no hacía) y me sorprendió también una estupenda batucada....pompompom, pompompompom...
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