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Para Marga Burillo

Para Marga Burillo

En realidad lo que más le gusta a Marga son las máquinas de flipper (o del millón, como se llamaban en mi infancia), pero sé que los futbolines también le molan. Por eso he pensado en ella esta mañana, cuando he oído por la radio que se había muerto Alejandro Finisterre, su inventor. Y es que la historia del invento también le gustará:

Finisterre era un adolescente cuando fue herido en la guerra. Convaleciente en el hospital, ideó un "fútbol de mesa", una forma de jugar al fútbol similar al tenis de mesa o el pinpón, que fuera apta para los niños y jóvenes que, por estar heridos o lisiados, no podían jugar al fútbol de verdad.

"Poco antes de la Navidad de 1936 compré en Barcelona unas barras, y un carpintero vasco, Francisco Javier Altuna, también refugiado, me hizo la mesa y torneó las figuritas. El líder de CNT y FAI, Joan Busquets, un anarquista de Monistrol que fabricaba gaseosas, lo vio y me animó a patentar el invento. Lo patenté a principios de 1937", comentó en una entrevista.

Luego hubo de partir hacia el exilio y vivió muchos años en México, donde uno de sus objetivos vitales fue difundir la obra de León Felipe, su gran amigo. También en América se hizo famoso el futbolín, aunque allí le llaman "metegol". 

Me atrae mucho, como supongo que le ocurrirá a Marga, la historia de este hombre altruista que tuvo que ser, seguro, una bellísima persona: el futbolín no podía haber sido inventado por un mal bicho. 

Y una anecdotilla divertida, para terminar: Finisterre también fue editor, publicó sobre todo obras de autores españoles en el exilio. En algún titular, por ello, se dice que fue "editor e inventor del futbolín", lo que ha dado pie al redactor de 20 minutos a decir que "fue el editor e inventor del futbolín"... 

[La bonita foto está tomada de aquí.]

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4 comentarios

marga -

Buff, estas cosas no se me hacen… con la lágrima fácil que tengo estos días.
Que bonita historia la del origen del futbolín, indagaré sobre ella y volveré a ejercitar mis fabulosos movimientos de muñeca. Cuando quieras nos echamos un futbolín y/o un millón, y nos jugamos unas cañas.

Besazos gordos, me has alegrado el día.

Luisa! -

¡Qué curiosa y enredada es la vida! ¡Qué cosas tan inesperadas llegan hasta nosotros! Me ha encantado la historia del señor Finisterre. Fíjate, el futbolín, algo tan familiar...
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lamima -

Me ha emocionado conocer su origen: un juego para la gente que estaba en el hospital...¡que grande!

Javier López Clemente -

¡Qué bonito futbolin disputando el derby vasco!

Salu2 Córneos.
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