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María Teresa y Antonina

María Teresa y Antonina

Llegué al libro de María Teresa León a través de Antonina Rodrigo, a la que he nombrado ya en otros post y a la que quiero mucho (no puedo ponerme en contacto con ella ahora y Eduardo está malo... ojalá pudiera mandarle de algún modo mi cariño). Antonina ha dedicado parte de su vida a recuperar la memoria de las personas olvidadas, especialmente de las mujeres. Su trilogía sobre las mujeres exiliadas y silenciadas de la República y la Guerra Civil, que recoge figuras con una calidad intelectual y humana apabullantes, y que gracias a ella conocemos o rescatamos, es para quitarse el sombrero. Escribe, ya lo he dicho, con emoción y con rigor, con amor.

En uno de sus libros, Mujeres para la historia, publicado por Edicions Carena en 2002 (aunque cuenta con ediciones anteriores), incluye la biografía de María Teresa León, y de aquellas palabras surgió mi deseo de leer lo que escribió:

"María Teresa León, que durante 38 años de exilio peregrinó por todo el mundo lamentándose: 'Estoy cansada de no saber dónde morirme', y reclamaba 'una patria, Señor, una patria pequeña como un patio o como una grieta en un muro muy sólido. Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma de un solo tirón'...

En el cuento Las estatuas gritaba de nuevo su desesperanza: 'Os ruego. ¡¡No puedo más!! ¡Desanimadme, cortadme el cordón que me une al vientre de mi tierra!'. Cuando en 1977 regresó a España, las tijeras invisibles de la enfermedad habían actuado con destreza. [...] El 13 de diciembre de 1988 María Teresa León se extinguió silenciosamente, en Madrid, sin haber recuperado su España".

Se la había llevado ya hacía unos años el alzheimer.

Yo leo ahora su Memoria de la melancolía y se me eriza el vello cuando leo cosas como éstas:

"Memoria para el olvido, por favor. No me dejen ante una ventana extranjera, mirando".

"Yo sé que se han escrito muchos libros sobre los años irreconciliables de España. La guerra dejó su historia cruda y descarnada. Las batallas se cuentan ya fríamente e igual sucede con las diferencias políticas. Se han evitado las palabras tristes en los libros para dejar las heroicas. No sé si esta sequedad la encontraréis justa. Yo me siento aún colmada de angustia".

Siento que algo le debemos a esa inteligencia perdida ante una ventana extranjera y que pedía, precisamente, "memoria para el olvido"...

Antonina recogió aquella llamada e hizo suya esa tarea. Ojalá tuviera más eco, más apoyos, más repercusión.

[En la foto, que está tomada de aquí, María Teresa posa con Alberti, el gran amor de su vida.]

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4 comentarios

Luisa -

Realmente son estremecedoras las palabras de María Teresa León. Y parecen premonitorias sobre ella misma. Siempre me he preguntado cómo sería el sentimiento íntimo de tantos exiliados, sin saber si alguna vez volverían a ver el horizonte de su país, su luz ...Ella no pudo recuperarlo.

lamima -

Vaya, parece que el "amigo" alzheimer nos visita a todos ¿eh?..ah, y que poco preparados estamos aún.
Leo las palabras de Maria Teresa y a mi también se me eriza el vello:"estoy cansada de no saber donde morirme" me estremece leer esto.
Eso de las raíces es algo raro, necesario, intangible..sé de que hablo.Las mías se han diseminado por pequeñas circunstancias pero las suyas...
Ah, he de conseguir también ese libro.
Gracias por enseñármelo hermosa.
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inde -

A saber dónde está cuando mira y mira por esa ventana... Id a verla, sí: esos pequeños saltos de alegría será lo que os quedará en la memoria después, una pequeña luz de ternura en mitad de la inmensa putada del alzheimer.

Fernando -

Me he estremecido..mi madre con alzheimer esta en la residencia todo el día mirando por un gran ventanal a la calle...cuando vamos a verla siempre esta allí y lo bueno "todavía" es que nos conoce y se da un salto de pequeña alegría...un beso.
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