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Pero demonios, ¿qué acuerdo?

Pero demonios, ¿qué acuerdo?

La foto es de Mamen Rufas, la he tomado de la página de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos y corresponde a la IV Copa de España de Kayak, celebrada en Murillo de Gállego en 2005. 

No me puedo creer lo que está pasando con Biscarrués. Si ya el funcionamiento de la Comisión del Agua era como para echarse a llorar, lo de esta semana está tomando cariz de auténtico escándalo. 

Vamos a empezar por el principio. 

El 20 de julio, la Comisión del Agua de Aragón acordó remitir al Ministerio de Medio Ambiente este texto. Para quien no quiera seguir el enlace (aunque el texto es muy corto), resumiré que el acuerdo consistía en enviar a la ministra las diferentes opciones existentes sobre Biscarrués (desde no hacer pantano hasta hacer el grande de 192 hm3, que es el que en principio estaba previsto) para que ella decidiera, dado que aquí no se había alcanzado ningún acuerdo. Eso sí, se dejó muy claro por otros cauces que los regantes y Boné defendían la opción de hacer un pantano de 35 hm3 con vistas a su futuro recrecimiento hasta los 192. 

Doña Cristina Narbona llegó el lunes a Zaragoza y dijo (y me remito a un comunicado oficial del Ministerio) que había que elaborar un nuevo proyecto para un pantano pequeño que tuviese en cuenta varias condiciones, entre ellas la de no inundar Erés y la de respetar las actividades turísticas que se han desarrollado a partir del río. Descartó, desde luego, la posibilidad de que se hiciera el pantano grande, ni ahora ni en el futuro. 

Tal decisión ha motivado varias reacciones, entre ellas la satisfacción a medias de los afectados, porque ven desaparecer la espada de Damocles que ha pendido sobre su tierra en las últimas décadas, aunque sigan rechazando la idea de que en el Gállego se haga un pantano, ni grande ni pequeño. 

Pero lo más curioso ha sido ver a Boné defender sin fisuras a los regantes y comprometerse a que el Gobierno de Aragón asumirá lo que éstos decidan. Ante esa clara toma de partido, se me ocurren dos cosas: 

1.      El lugar en el que ha quedado la Comisión del Agua está por debajo del nivel del barro. Se ha criticado mucho a los afectados porque la abandonaron, pero ahora, cuando “Madrid” ha tomado una decisión que no gusta a los regantes, éstos salen diciendo “no se me vale”, y Boné arregla las cuestiones directamente con ellos, que son los que cuentan aquí, y pasando olímpicamente ya del paripé de reunir a la Comisión para abordar el tema.

2.      ¿El Gobierno de Aragón representa a todos los aragoneses o sólo a algunos? 

Destaca en este sentido la nota de prensa hecha pública por los regantes, de la que parece deducirse que lo que ocurre es que no aceptan la decisión de la ministra; aunque, curiosamente, lo que están diciendo es que han decidido mantenerse firmes “en el texto íntegro del documento aprobado en sesión plenaria de la Comisión del Agua de Aragón de fecha 20 de julio”. Un documento que, como hemos señalado arriba, lo que decidía era enviar a todo a Cristina Narbona y dejar que ella diera una solución.  

Está claro que algo me he perdido. 

Para encontrarme, he recurrido a dos buenas fuentes: 

1.      La columna de José Luis Trasobares en El Periódico de Aragón del miércoles.

2.      La viñeta de José Luis Cano en el Heraldo de ayer (y conste que la que me doy por aludida soy yo). 

Menos mal que quedan cabecicas despejadas. Menos mal. 

También hoy hay dos artículos esclarecedores en la prensa: tanto en el Heraldo como en El Periódico. 

Será curioso ver, en los próximos días, cómo se intenta salvar del puritito naufragio a la Comisión del Agua. Por no decir que será patético…

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