Blogia
inde-docs

Comedores escolares

Comedores escolares

He ido al cole a recoger a Quinito, que se queda al comedor, cuando pasaba un poco de las dos y media. Cuando he salido del trabajo. En el recreo de los pequeños sólo había dos niños: él y Santiago. El primer día de curso, preocupada porque Quinito no tuviera apenas compañeros de comedor (mientras no hay escuela por las tardes, la mayoría de los niños come en casa), pregunté a la monitora cómo estaba la cosa y me dijo que, efectivamente, estaba muy floja: sólo se quedaban a comer 12 chavalines en total entre los tres cursos de infantil.

 

Quinito y Santiago estaban jugando en la fuente y se habían puesto chipiadicos hasta el pelo. Tanto, que el propio crío me ha dicho, pese a que hacía bueno, que le pusiera una chaqueta, que tenía frío. Ya a la salida, en la puerta del cole, donde estaban juntas las monitoras, les he dicho que se fijaran en cómo iba de mojado el pobre chaval. Respuesta de la monitora: “Es que estamos de servicios mínimos. ¿No te has enterado?”. Bueno, había visto los titulares de la prensa sobre la huelga de comedores escolares, pero nada más. “Pues lo primero es informarse”, me ha contestado mientras me alargaba una hoja con sus reivindicaciones. “Buscamos la adhesión de los padres”, he oído mientras salía corriendo en pos de Quinito, quien había pillado las de Villadiego hacia el coche, no fuera que me cruzara la calle (Avda. Almozara: casi ná) y tuviéramos un susto, como poco.

 

Así que no le he podido contestar. Me he quedado con las ganas de decirle que si eso de los servicios mínimos significaba que se suprimía la posibilidad de que hubiera alguien que impidiera que los niños hicieran de las suyas en el recreo (verbigracia, ponerse como una sopa). Ya en casa, viendo cómo el chaval atacaba las borrajas de mi plato como una fiera, me he preguntado si también los servicios mínimos eran sinónimo de pasote absoluto hacia si los niños comían o más bien ensayaban el mecanismo de la catapulta con las judías estofadas.

 

Para entonces, yo ya estaba en plan somarda. Por el camino, había aprovechado los semáforos en rojo para leerme el papel de las reivindicaciones que justificaban la huelga, y mi mosqueo inicial se había convertido en gran mosqueo. Se verá por qué.

 

Yo no estoy en contra de la huelga. Soy trabajadora por cuenta ajena (lo que es muchísimo mejor que ser autónoma, al menos en mi gremio, y hablo por experiencia) y veo de cajón que el personal defienda sus derechos laborales con las armas que tiene en su mano. ¿Que eso perjudica a la ciudadanía? Pues también es de cajón: si no se nota que protestan, es como si no. Pero hay límites. Los médicos no pueden dejar que la gente se muera, ni los jueces paralizar los juzgados, ni la poli pasar de todo… y así. Inclúyase en esta relación de imposibles dejaciones de responsabilidad todo lo que tenga que ver con los niños.

 

Pero lo que me ha sacao la vena somarda y una considerable dosis de mala leche es la lectura del papel. “¿Tienes un minuto para tu hijo? Lee esto, te interesa”. Ya empezamos mal: lo que se está pidiendo en realidad no es un minuto para tu hijo, sino para que conozcas sus reivindicaciones. Es legítimo hacerlo, así que dígase alto y claro, y no recurriendo a argumentos falsos. Continúo leyendo. El problema es que se reduce en media hora, o hay casos en que en una hora, el tiempo que transcurre entre las clases de la mañana y las de la tarde, esto es, el que los niños dedican a comer y despejarse o, en términos laborales, el que ellos (ellas: parece ser que son todo monitoras) tienen de contrato. Pero no se dice “estamos en huelga porque nos recortan los horarios y no hay derecho”, sino cosas como que nuestros hijos “tienen menor tiempo de descanso para desconectar” o que la situación determina la “ausencia de actividades lúdicas con los niños, al no tener tiempo de prepararlas ni de desarrollarlas”.

 

Mira, eso me ha llegado al alma, porque me parece un argumento tan falso como un euro de seis céntimos y pico: ¿Qué actividades lúdicas hay que preparar y desarrollar en el tiempo del comedor? ¿“Diviértete con la física cuántica”? Yo preferiría que jugaran a encorrerse, al escondite, a “tento marro”, a las tabas, a “churro, media manga, manga entera”, a la comba o, si me apuras, a “la taba la correa” (un juego que yo odiaba de pequeña, porque era de chicos y las chicas no nos llevábamos más que golpazos). Si las monitoras se arremangaran, se tiraran con los críos por el suelo y les propusieran jugar a lo que sea, e incluso llamaran a eso “jugar” y no “desarrollar actividades lúdicas”, seguro que los críos estaban encantados de la vida. Hasta puede que no recurrieran a empaparse con el agua de la fuente. Y si lo hacían, a la monitora “se le valdría” si mientras tanto estaba jugando con otros; pero no si estaba desatendiendo a DOS NIÑOS PEQUEÑOS, SÓLO DOS, mientras repartía, junto a sus compañeras, octavillas a los padres donde se exigía “una jornada mínima de tres horas para un servicio de calidad” porque “vuestros hijos tienen derecho”.

 

Estas monitoras se dedican, según se indica en el texto, a “educar y vigilar a [los] niños en el acto de la comida y desarrollar actividades de tiempo libre en el periodo de descanso”. Pero lo que me demuestran es falta de profesionalidad y de responsabilidad, de modo que lo que me cuentan en ese papel me suena cínico. Me da la impresión de que me toman por gilipollas, y a los críos por algo que hay que soportar. Así que mañana no firmaré, no. Desde luego que no.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

5 comentarios

inde -

De momento la cosa ha terminado, pero puede que vuelva a haber huelga en octubre. Como entonces los comedores estarán a tope, porque ya habrá clase por la tarde, veréis a muuuuchas más madres chillar...

Mima: me parece a mí que los que tienen "necesidades especiales" son ellos, maña.

chispis -

inde, entiendo perfectamente tu enfado y creo que haces bien en no firmar, al menos mientras usen a los hijos como argumentos cuando en realidad están luchando por sus derechos, lo cual es muy lícito, pero que lo presenten como es.
saludos.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

José Luis -

Me produce nostalgia este asunto. Yo también fui monitora (aquí el génerico parece que se hace con el femenino, o igual es que una profesión de mujeres) de comedor en mis tiempos mozos. 60000 peseticas para poder ir estudiando.

Yo siempre pensé que pasarlo tan bien con los chavales, estar sólo tres horas al día, comer gratis, ..., y cobrar ese sueldo, era una suerte.

Espero que a ningún niño se le atragante el pollo, o los inglesitos, durante la huelga.

Saludos.

inde -

Jejejeje... Y atención a las risas de esta mañana cuando Quinito ha amanecido con dos velones que ni los del Santísimo...

LAMIMA -

Totalmente de acuerdo contigo maja.Yo he tenido suerte con las monitoras de colegio de Daniel, no tengo queja, pero también he sufrido esa doble moral de alguna gente.
Sin ir mas lejos, estoy a la espera de que la Escuela Infantil Municipal en la que mi hija tiene la PLAZA DE INTEGRACION acepte que dos días a la semana regrese a las 12,20 al centro tras su sesión de fisioterapia y le den de comer.Debe ser un problema tremendo:alguien pendiente de abrirle la puerta, (por lo visto TODA LA PLANTILLA DEL CENTRO esta en el comedor esa hora), la comida estará fría (¿?, la comida empieza a las 12h.).. las normas son las normas y están hechas por el bien de los niños.
Claro, eso no es una guardería.La primera necesidad de un niño de 22 meses es ..pues ya no te sé decir hija.
De todas formas transcribo aquí la definición que el propio ayuntamiento hace de sus escuelas infantiles.
"Las Escuelas Infantiles Municipales tienen como misión el desarrollo integral de niños de 4 meses a 3 años con participación de padres y madres en el proceso educativo atendiendo a la diversidad, las necesidades especiales y fomentando los valores democráticos y humanos".
Diversidad y necesidades especiales dicen ¡ja!.
No te engañes Inde, si al final todo pasa por lo mismo: adultos egoístas vendiéndonos la moto.Lo que pasa es que este delito es doble: están usando a nuestros hijos para hacerlo.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres