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Caí ayer en la X edición de la Feria del Libro de mi pueblo casi de sopetón: no me acordaba de que se celebraba el primero de mayo (en realidad no sabía muy bien en qué día me encontraba, sin más). La llamada de mi cuñado Pepe, el día anterior, para recordármelo, me hizo pasar de la sorpresa al susto, porque lo que me pedía era que me encargase de presentar al protagonista de la fiesta, el escritor y periodista Miguel Mena... ¡Dioses! No había que preparar mucho, en realidad, porque de un presentador no se espera un speech largo y tostonudo, sino una breve semblanza y unas palabras de bienvenida: la gente no va a oír explayarse al presentador, sino al autor. De modo que el susto me duró poco. Lo que no me pude quitar, desde ese momento y hasta que terminé de hablar, fueron los nervios. Dije, y no era exageración, que ya me había tocado "actuar" en el salón de actos del Ayuntamiento, donde se celebraba el evento, en otras ocasiones, presentando a autores a quienes admiro y quiero, pero que nunca había estado tan nerviosa; incluido el día de mi boda, que también se celebró allí. Presentar a Miguel Mena era para mí un brete de aúpa, porque es, junto con Gistaín y Roberto Miranda, uno de mis escritores favoritos. Aunque esto es ya pura debilidad por todo él: soy fan no sólo de su obra escrita, sino de su profesionalidad en todo, de su elocuencia, humor, simpatía, bonhomía, inteligencia... en fin, vamos a dejarlo. Es sólo que hubiera querido hacerle una presentación brillante, a su altura; pero como sé positivamente que eso no está a mi alcance, me limité a hacer una cosa normal y creo que quedó bien, decente. No me trabuqué, al menos. Miguel estuvo fantástico, como suele, y la gente se lo pasó cañón. Habló de periodismo radiofónico y literatura, explicó las diferencias de dos mundos en principio tan opuestos pero que se complementan, contó cómo para él escribir es una adicción que no puede dejar ni quiere, comentó las satisfacciones que le da el contacto posterior con los lectores, cuando le trasladan lo que para ellos ha sido la lectura... y cuajó de anécdotas y de pequeñas y hermosas historias todo su relato. Precioso, ameno, entrañable y enriquecedor. Al final, hubo intervenciones del público de lo más majas, también: la gente habló con una naturalidad absoluta, como quien habla con alguien conocido de siempre, cercano; es lo que decía Mena, que la radio no te hace famoso sino familiar, que es mucho más bonito. Me encantó la intervención de Jesús Serrano, por ejemplo, que recordó punto por punto los pasos de Miguel en la radio, desde "Los 40 Principales" y "Parafernalia" (recordó cosas que sorprendieron al propio Mena), y que resultó hermosísima; o la de un cantante de una banda de rock local, que le pidió consejos para componer las letras; o la de otro Miguel, éste paisano, que le pidió que contara la anécdota fantástica de la mantis religiosa que aparece en uno de los relatos del libro 1863 pasos... Creo que Miguel también disfrutó; y, aunque no se quedó a comer (tenía cita familiar y de amigos en Trasmoz), me parece que se fue contento. Fue el inicio excelente de un día excelente. Porque, a partir de ahí, la que puede asegurar al 100% que disfrutó soy yo. Libros en la calle, libreros y editores amigos a los que hacía tiempos que no veía y con quienes compartí cariño y unos raticos de charla impagables; sol, la gente en la plaza de tenderete en tenderete; los de la Asociación El Patiaz, orgullosos de su nueva publicación sobre la toponimia de Tauste, un libro de Marcelino Cortés (antiguo compañero mío de carrera, por cierto) en una edición preciosa; mis críos pidiendo, y disfrutando de, libros de cuentos y libros-juguete; reencuentros con amigos que viven fuera... El broche magnífico a ese día feliz fue la actuación de Los Titiriteros de Binéfar, por los que, como saben quienes se acercan por este blog, también profeso devoción. Mis críos se lo pasaron bomba, Julia incluso gritaba de alegría en algún momento, y Quinito no paró de correr y bailar... pese a que se quedó muy chafado al final, cuando vio que se acababa la fiesta y que no habían contado La fábula de la raposa, que tanto le gusta... Difícilmente se puede pedir más. ¡¡VIVA LA FERIA DEL LIBRO DE MI PUEBLO!!
Fecha: 03/05/2008 09:07.
Fecha: 05/05/2008 07:37.
Fecha: 06/05/2008 14:36.
Fecha: 12/05/2008 18:28. |