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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.
A LaMima y a mí nos gusta jugar con las palabras. Yo, además, necesito recuperar la fe en ellas. Así que nos hemos puesto de acuerdo para inaugurar esta sección, “Palabros”, con la intención de divertirnos con las palabras, comentar su uso, inventarnos nuevas, recordar, reflexionar, enredar un poco. Me gustaría empezar por Es una práctica muy extendida en los medios de comunicación, los políticos y cualquiera que ostente, o se lo crea, un poquito de poder. Y a mí, como a cada vez más gente, me pone del hígado. Por ‘expotricar’ un poco, valgan como ejemplo expresiones del tipo ‘la desigualdad en el acceso al agua potable’ para referirse a la carencia de agua potable que sufren millones de personas en el mundo, o ‘los desafíos del agua’ y ‘los problemas del agua’ para aludir, sin que se note, a las consecuencias de las burradas que nosotros le hacemos a ella. No querer nombrar las cosas es no reconocerlas, esconderlas, no querer hacerles frente. En el caso de los problemas del agua, podemos hacernos a la idea de hasta qué punto existe voluntad de plantear en nuestro próximo evento internacional las bases para lograr una relación más armónica entre el hombre y, en definitiva, la Naturaleza… Hace poco, desde un escaparate me sonrió la cubierta de La seducción de las palabras. Un recorrido por las manipulaciones del pensamiento (Santillana, 2007), reedición de un libro de Álex Grijelmo. Es un buen libro, aunque para mi gusto excesivamente prolijo cuando se pone a explicar las cosas; desde que las entiendes hasta que termina de explicarlas, pasa media docena de párrafos. Tiene también pasajes brillantes. Y al respecto de lo de hoy, merece la pena reproducir algunos: «Las palabras representan el pensamiento. No sólo pensamos con las palabras, y nos sirven para articular nuestras razones, sino que el pensamiento se refleja en ellas. Las palabras hacen las ideas, pero las ideas se enquistan en las palabras […]. Así, los bancos han impuesto la expresión ‘pedir un crédito’ para quien acude a la sucursal y ‘conceder un crédito’ para quien lo entrega, cuando en realidad los créditos los compramos y nos los venden. El mero uso de ‘pedir’ y ‘conceder’ sitúa al cliente en una posición de inferioridad que le obliga a dar toda suerte de explicaciones sobre su vida y sus ingresos. […] Los difusores del pensamiento desde el poder político o económico extienden sus tentáculos hacia las palabras que nosotros sentimos, y hasta consiguen que suenen tibias las verdades más descarnadas. Todo ha de llevar la pátina sagrada del almíbar si se trata de analizar los problemas de la sociedad, para disfrazarlos. […] Los políticos se contagian de los funcionarios y los periodistas de los políticos. […] Porque los periodistas, igualmente, escriben a menudo para sus jefes y para sus fuentes, y se olvidan de los lectores. […] Los informadores se han constituido en eficaces transmisores del lenguaje del poder. Los mensajes de la seducción (y de la ocultación) llegan así diáfanos al público. Podrán los periodistas ejercer la crítica en sus artículos, promover investigaciones que intenten acabar con un ministro… Muchos creen haberse convertido en la clave del contrapoder, y se ven a sí mismos como poderosos por disponer de medios suficientes como para cambiar la sociedad; pero en la esencia de su trabajo están prolongando el poder establecido y los mecanismos de la manipulación, merced al uso de su lenguaje de imitación, que no hace sino apuntalar el sistema. […] Las palabras vivas y calientes dejan paso a otras muertas y frías; la descripción certera frente a la espuma prestigiosa, y sus posibilidades parecen tan interminables… Ahora bien: las palabras suplantadas quedan como armas para la otra parte. Siempre que en una batalla dialéctica alguien consigue imponer el uso de las voces que responden a sus intereses, los vocablos desechados quedarán como arma para sus enemigos. Esos términos adquirirán fuerza renovada; llevarán el impulso de los novedoso, una vez que se convirtieron algún día en denostados. El catedrático José Antonio Pascual sostiene que ‘disimular la realidad con los subterfugios del lenguaje puede permitir salir del paso una vez; institucionalizar este proceder conduce a la más sutil de las dictaduras: la de la mentira ejercida desde el poder, desde cualquier forma de poder’». Escuchando la SER, mientras trasteo por la cocina, oigo charlar a Pedro Blanco (que sustituye a Francino en vacaciones) y María Guerra (habitual colaboradora de "La Ventana", que hoy está de prestado en "Hoy por hoy"). --María, te vamos a hacer una opa para que dejes La Ventana y te vengas a nuestro programa. --Huy, no, ni hablar. Ni opa amable, ni opa hostil, ni incluso con regalitos. ¡Con el mal despertar que tengo! No resistiría vuestros horarios. Además, todos esos políticos que traes, tan importantes, no sé cómo haría yo... --Bah, están todos cortados por el mismo patrón, no te creas... Ése es mi Pedro, sí señor. Y ésa es la naturalidad de la radio y de los buenos profesionales. A ver si a Francino le hacen una opa desde algún gabinete de prensa institucional, y nos dejan a mi Pedro todo el año... Actualización: me entero de que es de Tudela (o sea, vecinico de mi pueblo); y mirad qué saludo más bonito nos envía desde la web de la SER: "Me piden que les dirija un saludo aunque creo que el mejor es el que cada mañana, con todo el gusto del mundo, les envío a través de la radio al comenzar 'Hoy por hoy'. Para un servidor, afrontar este reto es sobre todo adoptar un compromiso: ser capaz de situarles ante el mundo, y hacerlo con la claridad del lenguaje suficiente como para que ustedes entiendan de verdad qué está pasando, cuáles son sus claves y sus consecuencias. En definitiva, ayudarles a saber sin mayor esfuerzo que el de escuchar la radio. Recuerdo que uno de mis profesores de la Universidad decía: "la radio es la vida que suena". Ese es nuestro gran honor, tener la vida frente a nosotros y tener la enorme suerte de poder contársela. Así que si usted quiere, desde las seis de la mañana, veremos pasar la vida juntos." Otra actualización: me sonaba, me sonaba... y sí: el año pasado ya decía yo lo mismo. Estamos unos días en Tauste. No postearé tanto como suelo porque no tengo conexión a mano. Pero volveremos pronto, pronto. Haremos alguna excursioncica. Y pondremos en el coche una de las canciones favoritas de Joaquín, que para circular por Monegros o las Cinco Villas viene que ni pintada: renfequear. intr. Tener dificultad en alguna empresa, negocio, quehacer, etc., relacionada con el traspaso de competencias de Renfe a Cataluña. // 2. [Nada de] fig. [aunque] fam. Dar la barrila en la prensa con los problemas de los trenes y otras infraestructuras viarias, aunque no sólo, en esta Comunidad Autónoma u Nación aneja, al objeto de disipar las dificultades antedichas. Nota bene 1: En la barcelonesa estación de Sants llevan meses en obras para la ampliación de las vías, lo que, si bien causa molestias ("Disculpen las ídemes, estamos trabajando para usted"), no obliga a cerrar trayectos, como en Teruel. Ni tampoco el Sr. Morlán se instala una oficina en la Plaza del Torico para vigilar que las cosas se hagan rápido y de perete. Nota bene 2: El peaje de Martorell colapsaba el tráfico, hace doce años al menos (cuando yo vivía en Barna), todos los viernes por la tarde y sábados, en un sentido (salir de la Ciudad Condal), y todos los domingos por la noche, en el otro (para volver). Especialmente en verano. El del Vendrell no lo sé de cierto, porque yo me iba pa mi pueblo y no pa la playa; pero viendo lo que se despejaba la cosa en cuanto tirabas p'al interior, me figuro que estaría igual o peor. E insisto: hace ya doce años. Tampoco lo sé de cierto, pero también me lo figuro, que la cosa sería por entonces, como ahora, pareja en Madrid y otras grandes ciudades. Pero parece que la noticia es de ahora y que sólo pasa en Barcelona. También en esto hay una significativa diferencia con lo que ocurre en Teruel, por ejemplo. Pues será de la "yaya María", pero no deja de ser precocido... Que se lo coma su agüela. Ése es el lema de las grandes empresas. Sacar provecho hasta de lo que debería ser una pérdida. Un ejemplo reciente: Mattel tiene que retirar millones de juguetes por peligrosos o tóxicos. Y para atender las dudas de los padres sufridores, ponen a nuestro servicio un teléfono de los de 902, o sea: de los que cuestan una pasta, parte de la cual se la quedará la empresa, o sea, la propia Mattel. Ése es el modo de ganar dinero. Eso sí, los escrúpulos hay que dejárselos bien guardaditos en otra parte. No por conocido deja de ser buenismo: Está recuperado de uno de aquellos programas que ponían Summers y el otro sobre la historia de la tele. Y molaaaaaa!!!!! (Aprovecho para decir que un mocico de mi pueblo coincidió en la mili con el hijo de este señor, que se emocionó hasta las lágrimas cuando mi paisano le comentó que... ¡se acordaba de "Mariquilla", el mayor éxito de su padre! ¡Era el único de todo el cuartel que recordaba a 'José Luis y su guitarra'!) Oigo esta mañana, en Radio Zaragoza, la entrevista a un tal Goyo Iturregui. Con voz mansa y curil, como del iluminado que está en paz con el cosmos, nos traslada el arrobo y la veneración que siente hacia Masaru Emoto, el famoso japonés que, supuestamente, obtiene imágenes de “las reacciones del agua” y de los “mensajes” que ésta nos manda, fotografiando al microscopio sus cristales, que componen formas agradables y armoniosas en según qué condiciones (si se le dicen palabras bonitas, como “amor” o “alegría”, se le pone música de Vivaldi o Mozart, se le muestra una reproducción de La Gioconda, etc.), y raras y destartaladas en según qué otras (si se le dicen palabras feas, se le pone música heavy o se le enseña el Gernika de Picasso). El amigo Iturregui ha dicho pampiruladas tales como que probemos a cocer arroz y a meterlo, escurrido, en dos botes; que en uno pongamos la palabra “amor” y en otro la palabra “miedo”; que guardemos los botes en lugares separados (“que no se vean”, ha precisado); y que podremos asistir, asegura, al prodigio de que después de unos días un arroz se habrá podrido y el otro no. Que adivinemos cuál se pudrirá, concluía con una risita leve. Iturregui es vicepresidente de la Asociación de Amigos de Masaru Emoto en España y nos deja como referencia, según ha dicho por la radio, esta web sin contenido. Me he lanzado al ordenata a postear para dolerme amargamente de que Radio Zaragoza dé espacio y altavoz a este tipo de cantamañanas. Vale que el tal Emoto se haya hecho famoso, pero también se hizo famosa la Bruja Lola y en ningún sitio se hablaba de ella, que yo sepa, con arrobo y admiración. ¿Cómo pueden tener credibilidad las bobadas que dice este señor? Obviamente, nadie ha podido comprobar de ningún modo sus planteamientos. Y si bien es cierto que el libro que comercializó tenía fotos que podían ser agradables (quién sabe cuál es el secreto de un éxito editorial… ;), lo gordo es que nadie comenta el hecho de que Emoto time al respetable vendiendo agua “estructurada” o “hexagonal” a huevo el litro y numerosos otros productos de merchandising, como mini botellitas de agua con palabras “buenas” pintadas en el cristal a ojodelacara la unidad, etc. Ni que se haya montado todo un tinglao sacaperras a nivel mundial, a costa de una cosa que llama "Hado" y que tiene hasta sus escuelas de formación, con instructores certificados y todo. Antes de ponerme a escribir, he echado un vistazo por Google en busca de algún detallito con el que poder mejor afilar el colmillo. Y me quedo pasmada al enterarme de que no hace ni un mes que la Expo, ¡¡¡LA EXPO!!!, invitó al pedorro del Emoto a dar una charla en Zaragoza. El aprox. 80% de mi cuerpo que es agua habrá formado unos cristales a saber lo feos; el resto se ha quedado simplemente a bolos. [El dibujito está tomado de la página del propio Emoto.] Julia, dos años. Ve un sarao horrendo de papeles encima de la mesa y dice: --Mama, ¿quitas este trabajo? Qué percepción tiene la criatura de lo que es el trabajo de su madre... Fue un día mágico. Las dos hermanas que nos acompañaron a recorrer sus dependencias y su historia, haciendo un alto en la tarea de embalaje y mudanza en que andaban ocupadas, eran de esa clase de personas que te llegan al corazón. De las que te miran a los ojos cuando hablan (y en los suyos se leía la tristeza de aquellos días), de expresión franca y sin tapujos, de las que transmiten serenidad. Sin llegar a comecuras, soy bastante bastante anticlerical. Por eso me sorprendió más la simpatía y aun el cariño que me provocaron. Ayudaba mucho el lugar, desde luego. Ya prácticamente vacío, mostraba aún a las claras la vida cotidiana que en él se había desenvuelto durante siglos. Mostraba también –y eso te arrancaba una mezcla de admiración y tristeza– la lucha que en los últimos tres lustros habían mantenido esas pocas mujeres para tratar de mantener la actividad entre aquellos muros: la abadesa, llegada hacía poco más de quince años desde Lérida, se volcó en el empeño y puso en marcha buenas iniciativas; un taller de cerámica, excelente repostería, una tienda, un servicio de visitas guiadas, la hospedería (abierta para todo tipo de personas que buscaran unos días de paz; y también para grupos que hicieran retiros, o jornadas académicas en colaboración con la vecina Universidad oscense…). Todo aquello dio sus frutos, y gracias a ella Casbas alargó su vitalidad unos años. Pero faltaban monjas. Las que había eran mayores y no llegaban nuevas. Cuando, por ley de vida, las más ancianas murieron, no quedó más remedio que cerrar. Su Orden no podía mantener un monasterio sólo con dos religiosas, así que las mandaron a Santo Domingo. Esta historia daba para reflexionar sobre la tan cacareada falta de vocaciones, que al parecer sólo se da en los monasterios rurales (los enclaves religiosos urbanos están bastante más concurridos) y no en todos; algunos, como Sijena, de orientación ideológica más conservadora, se ven más favorecidos a la hora de dirigir las vocaciones. De esto se habló en el reportaje publicado en Qriterio; pero aquí me interesa otra cuestión. A finales de julio, la Fundación Progea, dependiente del grupo inmobiliario homónimo, compró el monasterio por 2,7 millones de euros (en otros lugares se dice que por 900.000, que igual es una cifra más creíble), cantidad financiada por CAI e Ibercaja. Ante esta iniciativa, el Gobierno de Aragón, que tenía opción de compra prioritaria, desistió de su derecho y dio su visto bueno porque se afirma que el proyecto de Progea tiene, como objetivo primordial, la recuperación de esta destacada pieza del patrimonio aragonés. Si es así, albricias. Pero yo, como Santo Tomás, esperaré a alegrarme a ver el resultado de esa rehabilitación. Porque ahora llamamos “rehabilitar” o “recuperar” a cualquier cosa donde intervengan picos, palas, sierras mecánicas, excavadoras y cubas de hormigón; y si no, véase lo que está ocurriendo con la “recuperación” de las riberas del Ebro en Zaragoza. No conozco al sr. Dols y no sé cuál será su grado de sensibilidad hacia lo que significa un monumento y su historia, pero no parece que vaya a actuar precisamente con un cuidado exquisito cuando plantea: --Quitar el retablo barroco de donde está para dejar a la vista el perfil curvo del ábside donde ahora se aloja, “y para eso habría que encontrar un lugar para el retablo” (¿colocar el retablo en otro sitio no será “estropear el conjunto” con una nueva intervención?); --Eliminar el coro alto porque “rompe el volumen de la iglesia románica” y colocarlo en la planta baja (la obra que aloja el coro es del siglo XVII y cuenta, entre otras hermosuras, con una inscripción pintada en sus muros que nombra a doña Ana Abarca de Bolea, una de las pocas figuras históricas femeninas que recuerda Aragón y que fue abadesa en Casbas; ¿qué criterio guía a este caballero para cargarse una obra de cuatro siglos de antigüedad, que forma parte de la historia del edificio, que le ha dado su personalidad, y cambiar radicalmente la fisonomía reconocible del monumento para “devolverle su volumen originario”? ¿Qué necesidad hay de repristinar un románico que habrá que reinventar?). Fachada de la iglesia y portada, con uno de los contrafuertes y el "altillo". También se pretende “cambiar todo el pavimento de la iglesia por madera o mármol y poner calefacción”. ¿Eso no es otra intervención que “estropeará el conjunto”? Porque tiene poco de románica, me parece… Todas estas “ideas claras” que ya tiene el arquitecto “coinciden en su mayoría con las de los propietarios”, esto es, con la Fundación Progea, cuyos patronos dicen: “La finca tiene 29.000 m² de extensión y en ella hay 10.000 m² construidos, de forma que se van sucediendo cambios y ampliaciones en el Barroco, en el Renacimiento, etc.” Tampoco ayuda saber que la Fundación Progea anunciaba el año pasado todos los domingos en la prensa su proyecto de rehabilitación del pueblo de Polituara, mientras la alcaldesa de Piedrafita de Jaca, a cuyo ayuntamiento pertenece el citado pueblo, no había recibido la más mínima notificación sobre lo que se pensaba hacer… Habrá que pedir a las monjas de Casbas, en su nuevo retiro castellano, que recen por su antiguo hogar y pidan a dios que dé, como dicen en mi pueblo, “una horica tonta” a Jaime Vicente y a sus técnicos para que decidan velar por este monumento y vigilar con detalle su “recuperación”. A los que gobiernan los automatismos de la Office (de Microsoft, digo), ¿sólo se les ocurre que cuando empezamos a poner una palabra que empieza por "queri" pretendemos poner "queridos papá y mamá"? ¿O que cuando empezamos a escribir "sep" queremos poner invariablemente "septiembre", y no "separado" o "Sepúlveda", por ejemplo? La verdad es que se me ocurren bastantes cosas más útiles para mejorar Word de cara a una próxima actualización, que desde luego no pasan por ayudarme a completar palabras que yo no quiero (¡soberana pepada!) ni por poner un moñaco bobo en forma de clip en la esquina inferior derecha de la pantalla... Lo único que consiguen es consumir memoria. Pero utilidad, ni miaja. El amigo Georgie Dann se ha pasado el verano cagándose en tó, pero anda, que hace unos cuantos años... Vaya empanada que llevaba, el buen señor, con esa carita de imberbe y acompañado de esos pitimangos! Me envía mi buen amigo Tiziano, el mantenedor de la intensa y extensa web vajont.org, un escrito poético de Bruno Pittarello, diciéndome: "Lo he encontrado hoy en uno de los libros que compré contigo en Longarone. Bruno Pittarello era un niño el día del desastre de Vajont. Su casa, gravemente dañada por la gran ola, fue uno de los dos únicos edificios que quedaron en pie en Pirago, el pueblo de Vincenzo y Carolina [nuestros anfitriones en Longarone]. Después la tiraron 'para su reconstrucción'." Comenta que "leer ese texto y pensar en la CHE ha sido todo uno", de modo que me pide que, desde aquí, se la dedique de su parte a la CHE y a la ministra Narbona, gentilmente. Y añade: "La CHE y Narbona tienen la suprema 'ventaja' de poder leer esto ANTES del destino probable de los embalses absurdos de Itoiz y de Yesa. Y de reflexionar sobre ello, siempre que sean capaces de hacerlo. Además, la leerán como un homenaje de solidaridad de mi parte tus paisanos". De modo que, traducido por servidora, aquí está el texto de Pittarello: 9 de octubre de 1988 Pero los hombres avariciosos todavía llevan a la muerte a las ciudades tras haber convertido la tierra en un desierto, ignoran que las colinas y montes desnudos se deslizan, condenan al olvido las reglas del pasado. Porque las piedras del mundo siempre sufren asedios El sol lo sabe y con su luz calma a las piedras furiosas, Viene la pausa del silencio. Los árboles se adhieren a los puentes como la hiedra, Escucha, sucede casi siempre de noche, La lápida decía: "Bárbara y vilmente masacrados por inconsciencia y codicia humana. Esperan en vano justicia por la infame culpa. Asesinato premeditado. Vajont, 9 - X - 63". La había colocado Luigino, marido de Giovanna y padre de Gianni, Maurizio y Roberto, de 7, 6 y 4 años; él fue el único superviviente de su familia. Cuando supo que la pretendían quitar, como las demás, para la "rehabilitación" del cementerio, dijo: "El que la toque es hombre muerto". Pero el que murió, poco después, fue él. De modo que la lápida fue destruida. Como las demás. Los supervivientes dicen que jamás volverán a poner los pies en ese lugar, que ya no significa nada para ellos. También eso les han robado. Sólo les queda su memoria, "mientras su vida alentare". Cuando ellos mueran, ¿qué quedará? Siempre me ha llamado mucho la atención esa sirena que se alcanza a ver desde la Plaza Salamero (vulgo del Carbón), en el edificio que hace esquina entre Teniente Col. Valenzuela y el Coso, en Zaragoza. Alguien me dijo una vez que era una alarma antiaérea que había quedado ahí desde los tiempos de la guerra y me parecía una historia muy singular. Le pedí una foto a Javier Torres, que además de un zoom nuevo tiene una mano buenisma para captar imágenes, les pone cuidadito y mucho amor. Y me envía las dos que veis en este post. Pero la colaboración de Javier no se ha limitado a poner las fotos: resulta que me informa de que la tal sirena funcionó como alarma antiaérea para la guerra, sí, pero su función originaria, que mantuvo hasta hace pocas décadas, era avisar del mediodía. A las doce en punto sonaba y la oía media ciudad. Me da la referencia del libro de Julián Ruiz Marín Memoria de las calles de Zaragoza, que consulto para ver si cuenta más cosas. No las cuenta: lo que dice Javier es toda la información. ¡Olé con mis fuentes! Y me parece estupendo haber conocido esta historia, porque pensaba yo, que soy más rural que un metro ribazo, que esto sólo pasaba en mi pueblo: no sé, me hace mucha gracia esa antigua manera de celebrar el mediodía, de poner "en moto" a la población ('ay, dios mío, pero si ya son las doce...'), de anunciar la alegría del dar de mano... Gracias, Javier. Mancas, desmayadas, pelonas... ¿Dónde la bravura? ¿Dónde la fiereza, el poderío, la rasmia? Ya puestos a mirar hacia arriba, que es lo que recomendaba Julián Ruiz Marín para descubrir otra ciudad, y dado que nos quedamos en la misma calle (y, casi casi, en el mismo edificio), sigo la estela iniciada con el post de la sirena para hablar de otra curiosidad. Ese altillo acristalado que se ve en el edificio de la foto es, según me contó hace unos años Carmelo Tartón (el presidente de la Sociedad Fotográfica Aragonesa), el último estudio de fotografía que queda de los tiempos heroicos de este arte, cuando las fotos se tenían que hacer con luz natural. A este lugar (que pervive, para mi alegría, tras la habilitación llevada a cabo por Caja Navarra para instalar sus oficinas en Zaragoza, aunque desde luego supongo que aunque hayan mantenido el espacio habrán suprimido las huellas de lo que fue), a este lugar, digo, se refiere con estas palabras el propio Carmelo en el librito que hizo en 1999 sobre Los fotógrafos aragoneses para la Colección CAI100 (pp. 9-10): "Teniendo en cuenta que a principios del siglo XX la luz eléctrica no tenía todavía entidad para otros usos que el alumbrado, dado su bajo rendimiento, los estudios de esa época debían reunir unas condiciones fundamentales: estar bajo la cubierta del edificio o ser nave de una única planta, estar orientados al norte y tener amplias ventanas al exterior y al tejado para poder dar más o menos luz cenital o lateral, a voluntad, a base de cortinas o telones blancos. Todavía queda en Zaragoza una habitación usada durante muchos años como estudio de fotografía, con una gran ventana al frente, en el ático del antiguo edificio del Banco de Aragón, frente a la calle Alfonso, donde hoy está el Savoy". Qué lástima que a este tipo de cosas no les demos importancia. Seguro que en ese lugar se respiraba un aura de otro tiempo, de cuando los modelos tenían que aguantar quietos quietos, apoyados en una columna para no cansarse, durante largos minutos, para que les tomaran un daguerrotipo... Y de cuando los niños, incapaces de someterse a esa tortura, salían invariablemente movidos. Cuánto me habría gustado conocer ese lugar! |
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