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Recojo la invitación de Emilio Unjubi para reproducir el párrafo quinto de la página 123 del libro que estoy leyendo. El caso es que ahora me estoy leyendo dos, simultáneamente: los dos abiertos a la vez y leídos a la vez, quiero decir, no que a ratos coja uno y a ratos otro. El primero se titula Deep Water. The epic struggle over dams, displaced people and the environment ("Aguas profundas. La lucha épica sobre las presas, los desplazados y el medio ambiente") y lo ha escrito Jacques Leslie, que es un conocido activista antipantanos en California. Aborda tres historias sobre los daños causados por embalses en India, África y Australia a través de la descripción de la actividad de tres protagonistas de la lucha contra ellos. El párrafo quinto (acompañado del sexto, hago una pequeña trampa) que encuentro en esa página dice lo siguiente (traduzco): "Hace años, un cura católico americano llamado Michael Tremmel, anotó las palabras de las canciones que algunos 'reasentados' cantaban durante la jornada. Una empezaba así: Deja que el camionero vuelque el camión; El segundo libro que me estoy leyendo -como digo, simultáneamente- es el Diccionario Collins Español-Inglés Inglés-Español, cuyo quinto párrafo de la pag. 123 dice: "mugre nf dirt, filth; mugriento, a a dirty, filthy." Qué valores tengo. Finalmente, acabo de empezar a leerme Memoria de la melancolía, de María Teresa León, una autobiografía de esa gran mujer que fue compañera de los buenos tiempos de Alberti y que escribió desde el exilio. La página 123 tiene tres párrafos, así que reproduzco el segundo de la 124, que haría como el quinto, en realidad (y el sexto: trampa de nuevo, pero es que complementa muy bien). Ella le está hablando a su madre: "Siempre me pareció que tú y yo éramos sonidos iguales, dos consecuencias lógicas, dos colores complementarios. Así que jamás me planteé el amor a lo que era simplemente yo misma. Al crecer más, comprendí tus palabras, seguía tus pensamientos, pero me alejé de ti porque todo, todo, absolutamente todo lo que hacía tu otro yo, ese yo desprendido de ti y que era tu hija, lo encontrabas fuera de propósito, desprovisto de sentido, reñido con tus costumbres, en pugna con tus sueños. ¿Por qué soñaste tanto conmigo, madre? Sentí que me considerabas tu fracaso. ¡Adiós ilusión de una hija perfecta! En un momento yo tuve que elegir entre tú y el mundo, y elegí el mundo. Tú no comprendías la ley inexorable que me separaba las manos de tu vestido. Ya las manitas aquellas, tan chicas, no existían, ni aquellos pasos tan cortitos. Mis pasos son firmes, iguales a los tuyos y mi voz tiene tu mismo eco. Yo no sé si supe alejarme de ti sin lastimarte, llamada por el reclamo de la sangre hacia los orígenes, hacia el misterioso corazón central. Seguramente fui dura contigo al dejarte, igual que lo son los pájaros cuando se alejan al volar solos o los peces al nadar por su cuenta o los hombres al enamorarse. Pero esta mañana... ¡Si tú supieras, madre! Esta mañana al abrir un cajón, entre guantes descabalados y recuerdos marchitos, encontré un retrato tuyo. Hasta hoy no he sabido mirarlo. No, no había mirado nunca el paso de la vida sobre ti, tus vacilaciones, tus trabajos, tus angustias, tus inquietudes... Hay un leve polvo sobre tu cara, el que levanta la existencia al vivirla, suavemente gris. ¡Cuánto te quise de pronto! Eras mía, unicamente mi madre. No te parecías a ninguna, pertenecías a ese claro milagro de la existencia del hombre: yo era tu carne. Y sentí como si me llamases para transmitirme tus poderes. La voz tuya, tan admirable, me anunciaba que yo iba a ser como tú, nada más que como tú. Besé tu imagen y me senté a quererte." [He tomado la foto de María Teresa León de aquí.] Comentarios » Ir a formulario Fecha: 18/01/2007 17:39. Fecha: 18/01/2007 19:51. Fecha: 18/01/2007 22:13. Fecha: 19/01/2007 18:38. Fecha: 19/01/2007 22:09. Fecha: 20/01/2007 10:01. |
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